El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reaccionó ante la entrega del Premio Nobel de la Paz 2026 a la jurista sudafricana Navi Pillay, exjueza de la Corte Penal Internacional (CPI), ordenando de inmediato un severo paquete de sanciones financieras para asfixiar operativamente al tribunal con sede en La Haya.

Apenas unas horas después de que se conociera el galardón para Pillay —quien fungió en la Sala de Apelaciones de la CPI—, el secretario de Estado, Marco Rubio, oficializó el bloqueo de la corte del sistema bancario estadounidense, bajo el argumento de proteger a ciudadanos y militares de EE. UU. frente a posibles juicios por crímenes de guerra.

La embestida de Washington busca prohibir cualquier transacción con la CPI y perseguir a instituciones o particulares que colaboren con ella, una medida que el propio Rubio calificó como parte de una campaña para "desmantelar el tribunal ladrillo a ladrillo".

El anuncio se dio en medio de la conocida molestia de Trump, quien en reiteradas ocasiones ha reclamado que él merece el Nobel de la Paz por sus supuestos logros diplomáticos. Mientras la CPI denunció las sanciones como un "ataque al Estado de derecho internacional", la Unión Europea lamentó la decisión y ratificó su respaldo al organismo.