A casi un mes de la tragedia en la gruta de Chichicazapa, en Cuetzalan, los cuerpos de Ismael Peña y sus hijas Yazmín Lizbeth y Karime continúan sin poder ser rescatados, y el coordinador estatal de Protección Civil, coronel Bernabé López Santos, admitió que las constantes lluvias y el aumento en el nivel del agua dentro de las cavernas impiden el descenso de los equipos de especialistas sin poner en riesgo sus vidas.

El funcionario descartó que la misión vaya a ser abandonada, aunque reconoció que los restos de los tres integrantes de la familia podrían presentar ya un avanzado estado de descomposición debido al tiempo transcurrido. Precisó que las labores se reanudarán en cuanto el clima lo permita, manteniendo un cerco de seguridad y monitoreo permanente en la zona turística.

López Santos detalló que la maniobra requiere de una logística de 17 horas de trayecto en la profundidad de la caverna, así como un tendido de cuerdas a lo largo de 1,600 metros de formaciones rocosas para acceder al punto donde se localizan los cadáveres.

Los cuerpos fueron ubicados al interior de una poza profunda alimentada por una cascada de 15 metros de altura, en cuya base se forman remolinos de hasta cuatro metros cúbicos de agua. Las autoridades estatales reiteraron su compromiso con los familiares para concluir la extracción una vez que ceda el temporal.