Dos ataques armados sacudieron a Colombia durante el primer día de gestión del presidente Abelardo de la Espriella, dejando como saldo un policía fallecido y dos personas heridas. 

De acuerdo con los reportes de las autoridades colombianas, la primera agresión ocurrió en el departamento del Cesar, al norte del país, donde una subestación policial fue atacada con drones cargados de explosivos, provocando la muerte del subintendente Rodelo Canchila. 

Paralelamente, en la vía Panamericana dentro del departamento del Cauca, un coche bomba atribuido a las disidencias de las FARC destruyó la infraestructura del peaje de Mandiva, dejando dos vigilantes con lesiones leves.

Los atentados se registraron pocas horas después de que el mandatario tomara protesta en la ciudad de Cali, escenario donde anunció un giro radical en la política de seguridad nacional. 

De la Espriella condenó los actos en sus redes sociales advirtiendo que los crímenes no quedarán impunes y reafirmó su compromiso de emplear la fuerza del Estado para enfrentar a las estructuras criminales.

El jefe de Estado confirmó el fin de los diálogos de paz impulsados durante la administración de Gustavo Petro y adelantó una estrategia enfocada en la intensificación de bombardeos y el control territorial. 

Como parte de sus primeras acciones de gobierno, el Instituto Nacional Penitenciario (Inpec) ejecutó el traslado de 117 reclusos de alto perfil vinculados a los procesos de paz hacia ocho prisiones de máxima seguridad para evitar la coordinación de actividades ilícitas desde los penales.

Las Fuerzas Militares atribuyeron la autoría del atentado en el Cauca a las facciones "Dagoberto Ramos" y "Jaime Martínez", comandadas por el disidente alias Iván Mordisco.