Pacientes con trasplante renal se manifestaron este jueves frente al Hospital General de Zona No. 20 del IMSS, conocido como Hospital San José, en la ciudad de Puebla, para denunciar el desabasto de Tacrolimus, un medicamento inmunosupresor indispensable para evitar el rechazo de un órgano trasplantado.

Con consignas como "¡Queremos vivir, no sobrevivir!", "La salud es un derecho, no es un privilegio" y "Nuestros órganos no son un juego", los manifestantes exigieron al Instituto Mexicano del Seguro Social garantizar el abasto del fármaco, al asegurar que llevan cerca de cuatro meses sin recibirlo.

La protesta inició alrededor de las 9:30 horas frente al área de urgencias del hospital, donde las y los pacientes colocaron cartulinas con mensajes como "IMSS, tu obligación es tener medicamentos en tiempo y forma" y "Estoy rechazando, necesito mis medicamentos", para visibilizar la situación que enfrentan.

La presidenta de la Asociación de Enfermos Renales y Trasplantados Puebla, Beatriz Adriana Rodríguez Bernal, explicó que el problema del suministro de medicamentos no es nuevo, aunque anteriormente los faltantes eran temporales y no tan prolongados como ocurre actualmente. "Tenemos registrado por las propias recetas de los pacientes que tienen cuatro meses que no les surten medicamentos; este es un medicamento de alto costo, sin embargo, estamos a la espera de la atención", señaló.

Rodríguez Bernal indicó que la única explicación que han recibido por parte de directivos del IMSS es que las oficinas centrales aún no envían el medicamento, pese a que las solicitudes ya fueron realizadas.

Añadió que el Hospital San José brinda atención a alrededor de 900 pacientes renales provenientes de Puebla, Tlaxcala y Oaxaca, por lo que el desabasto impacta a una amplia población.

La representante explicó que comprar el medicamento por cuenta propia representa un gasto imposible para muchas familias, ya que una caja de Tacrolimus tiene un costo de entre 1,800 y 2,500 pesos en farmacias privadas, mientras que algunos pacientes requieren hasta cuatro cajas al mes. "Al final, es insostenible económicamente poder adquirirlos; sin embargo, es necesario para poder sobrellevar nuestro riñón", afirmó.

Además del desabasto de medicamentos, los manifestantes denunciaron retrasos en consultas médicas, estudios de laboratorio y procedimientos quirúrgicos, por lo que anunciaron que extenderían su protesta hasta la delegación estatal del IMSS para solicitar una respuesta.

Los pacientes advirtieron que la falta de Tacrolimus pone en riesgo la supervivencia del órgano trasplantado, ya que la suspensión del tratamiento puede provocar el rechazo del riñón y obligar a los afectados a regresar a terapias de sustitución renal.

El Tacrolimus es un medicamento inmunosupresor considerado de primera línea en pacientes trasplantados de riñón, hígado y corazón. Su función es disminuir la respuesta del sistema inmunológico para evitar que el organismo rechace el órgano recibido.