Un juez especializado en justicia para adolescentes dictó una pena máxima de tres años de internamiento a Osmar "N", de 15 años de edad, tras declararlo culpable del doble feminicidio de las profesoras María del Rosario Sagrero Chávez y Tatiana Madrigal Bedolla. 

El ataque armado ocurrió el pasado 24 de marzo de 2026 al interior de la preparatoria Antón Makárenko, en el municipio de Lázaro Cárdenas, Michoacán.

La sentencia se emitió mediante un procedimiento abreviado dentro de la causa penal 19/2026, luego de que el menor aceptó su responsabilidad en los delitos de feminicidio y portación de arma de fuego de uso exclusivo del Ejército. El fallo causó indignación y reavivó el debate nacional sobre la laxitud de las penas para menores, ya que la legislación de Michoacán impone un tope de tres años de reclusión para adolescentes de entre 14 y 16 años, sin importar la gravedad del crimen.

Además del internamiento, que el sentenciado cumplirá en el Centro Integral para Adolescentes en Morelia, el juzgador le ordenó el pago de 3 millones 280 mil 769 pesos por concepto de reparación del daño para las familias de las víctimas indirectas. El día del atentado, Osmar "N" ingresó al plantel con un rifle de asalto AR-15 oculto en un estuche de guitarra y abrió fuego contra las docentes en la recepción. También disparó contra un alumno que logró salir ileso al esconderse en los baños.

La tragedia no cobró más vidas debido a que dos estudiantes se armaron de valor, desarmaron al atacante y lo sometieron con lazos y cables hasta el arribo de la Policía Municipal. Horas antes del crimen, el joven publicó un video en Instagram exhibiendo el arma y la ropa que usaría, acompañado de la frase: "Hoy es el día". Las indagatorias revelaron que el menor planeó el ataque con anticipación y consumía propaganda de la subcultura digital radicalizada de los incels (célibes involuntarios) y del criminal Charles Manson.

Aunque el proceso penal contra el adolescente concluyó con esta sentencia, la Fiscalía General del Estado mantiene abiertas líneas de investigación paralelas. Las autoridades ministeriales rastrean el origen del rifle de asalto —el cual Osmar "N" sustrajo de su propio hogar— y buscan recuperar su teléfono celular para determinar si actuó en solitario o si recibió apoyo u orientación de terceros a través de comunidades en línea.