Paulina Montesinos conoció a Baruc a través de la aplicación de citas Bumble en abril de 2024. Él se presentó como un italiano de unos 30 años, con un perfil atractivo y una historia personal que despertó la empatía de la mujer. Después de hacer match, comenzaron a conversar, salieron en varias ocasiones y él pronto mostró gestos de afecto y tuvo detalles con ella. Montesinos creyó haber encontrado a la pareja ideal, sin imaginar que terminaría perdiendo cerca de 170 mil pesos.
La relación avanzó rápidamente. Baruc se describía como una persona vulnerable, neurodivergente y marcada por una historia familiar complicada. Sin embargo, seis meses después desapareció con el dinero y los artículos que había conseguido mediante engaños.
Dos años después de los hechos, la denuncia de Montesinos comienza a avanzar. La Fiscalía General de Justicia del Estado de México localizó a Alfonso N., presunto responsable de los fraudes, quien habría utilizado nombres como Ezra, Luca, Lazlo y Baruc en aplicaciones como Bumble y Tinder para engañar a por lo menos 15 mujeres durante una década.
Durante las primeras citas, el hombre le contó a Montesinos que trabajaba como tasador de arte y que había vivido en el extranjero. También compartió supuestos episodios dolorosos de su vida, como el maltrato de su familia y la muerte de su madre.
“En ese momento sentí muchísima empatía. La historia de una madre fallecida funcionó como ese primer gancho emocional que me hizo bajar la guardia y sentirme vulnerable ante su situación”, relató la mujer, de 39 años y originaria del Estado de México.
Montesinos recordó que recibió un mensaje extenso en el que él narraba su historia familiar y afirmaba que sus padres nunca lo habían querido y lo habían abandonado. También se describía como neurodivergente, argumento que, según la denunciante, utilizaba para justificar conductas de control, como pedirle que no usara perfume ni labial porque le resultaban incómodos.
Cuando logró ganarse su confianza, comenzaron las solicitudes de dinero y ayuda económica. Primero le pidió que investigara precios de equipos Apple, bajo el argumento de que los suyos presentaban fallas. Después aseguró que necesitaba recursos para desarrollar un proyecto en Ciudad de México junto con un amigo.
Ante la posibilidad de que los problemas económicos lo obligaran a abandonar el país, Montesinos le propuso terminar la relación si las circunstancias no mejoraban. Según su testimonio, él reaccionó haciéndola sentir culpable por no apoyarlo durante un momento difícil.
La mujer terminó comprando iPads, un Apple Watch, un Apple Pencil y audífonos, utilizando tarjetas de crédito prestadas por su madre. También le entregó dólares de su propiedad. Esa misma noche recibió un mensaje en el que se insinuaba que Baruc y su amigo habían sido secuestrados. Pasó horas intentando comunicarse con él, pero al día siguiente comprendió que había perdido su dinero.
El caso corresponde al llamado fraude del amor, una modalidad de estafa en la que una persona establece una relación sentimental por internet para ganarse la confianza de la víctima y después obtener dinero o bienes mediante engaños.
Tras descubrir lo ocurrido, Montesinos atravesó un periodo de profunda afectación emocional. Según contó, pasó diez días encerrada, sin querer comer y llorando. Para hacer frente a las deudas tuvo que vender su automóvil.
El apoyo de su familia fue determinante para que acudiera a la Fiscalía y denunciara los hechos. Sin embargo, el proceso estuvo marcado por dificultades y retrasos.
Con el paso del tiempo, Montesinos encontró grupos de Facebook en los que otras mujeres compartían experiencias similares y alertaban sobre presuntos estafadores que operaban en aplicaciones de citas. Después de publicar su caso, otra mujer le escribió para contarle que también estaba saliendo con el mismo hombre. A partir de ese contacto, comenzaron a identificar a más posibles víctimas.
De acuerdo con sus testimonios, al menos 15 mujeres habrían sido engañadas por el mismo individuo, quien supuestamente utilizaba distintas identidades, mentía sobre su edad y ocultaba aspectos de su vida personal. En uno de los casos, una víctima habría perdido 500 mil pesos.
Las mujeres reunieron información para identificarlo y localizar su domicilio. Sin embargo, Montesinos aseguró que después comenzaron a recibir amenazas. “Me decían que me vigilaban, que estaban abajo de mi casa. Tenía mucho miedo, no quería salir”, relató.
Con los datos que consiguieron, las denunciantes presionaron para que las autoridades avanzaran en las investigaciones. Montesinos afirmó que su caso fue rechazado o remitido entre cinco agentes del Ministerio Público antes de lograr avances.
Tras aproximadamente dos años y medio de gestiones, Alfonso N. fue localizado y el procedimiento judicial continuó. Otras presuntas víctimas también iniciaron sus propias acciones legales. Montesinos señaló que el abogado del acusado le ofreció 100 mil pesos a cambio de retirar la denuncia. Cuando rechazó la propuesta, afirmó que recibió una advertencia de que el hombre escaparía.
Por ahora, el proceso contempla medidas cautelares que incluyen la obligación de presentarse periódicamente ante las autoridades. Las audiencias iniciales ya se han realizado y el caso continúa en los tribunales.
La experiencia de Montesinos evidencia las consecuencias económicas y emocionales que pueden acompañar al fraude del amor. También muestra las dificultades que enfrentan algunas víctimas para conseguir que sus denuncias avancen cuando los presuntos responsables utilizan identidades falsas y recurren a amenazas para evitar ser investigados.