Tiroteo en Luisiana deja saldo de ocho niños muertos; el atacante fue interceptado tras persecución
La ciudad de Shreveport, Luisiana, se convirtió este domingo en el escenario de uno de los episodios de violencia doméstica más letales en la historia reciente de Estados Unidos. Un hombre armado asesinó a ocho niños, con edades comprendidas entre uno y 14 años, tras realizar múltiples ataques en tres viviendas distintas. El agresor fue finalmente abatido por elementos de la policía tras una persecución vehicular que atravesó varios sectores de la ciudad, según información de la Agencia AFP.
El incidente comenzó alrededor de las 05:00 horas en un barrio cercano a la frontera con Texas. De acuerdo con el portavoz de la policía de Shreveport, el cabo Chris Bordelon, los agentes que respondieron al llamado encontraron una escena del crimen “extensa como ninguna otra”, que abarcaba dos casas en una misma manzana y una tercera vivienda en una zona aledaña. Además de los menores fallecidos, dos adultos resultaron heridos, uno de los cuales logró escapar de la vivienda principal para buscar refugio con un vecino y alertar a las autoridades.
Tras los ataques, el sospechoso robó un vehículo para emprender la huida, lo que desató una persecución que culminó cuando los oficiales abrieron fuego contra él. El alcalde de Shreveport, Tom Arceneaux, calificó el suceso como la peor tragedia que ha enfrentado la comunidad, informando que el agresor tenía vínculos de parentesco con varias de las víctimas. Por su parte, la fiscalía local y la Policía Estatal de Luisiana han iniciado una investigación coordinada para determinar las causas exactas de este estallido de violencia.
La magnitud del evento ha provocado reacciones en los niveles más altos del gobierno estadounidense. El gobernador de Luisiana, Jeff Landry, se declaró “destrozado” por la situación, mientras que el presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson —quien representa a dicho distrito—, calificó el hecho como una tragedia desgarradora. Hasta el momento, las identidades tanto del tirador como de los niños permanecen bajo reserva para garantizar la notificación adecuada a los familiares sobrevivientes.




