Obispo Emanuel Shaleta enfrenta cargos federales por fraude y lavado de dinero
El caso del obispo Emanuel Shaleta ha escalado de un escándalo ético a un proceso penal federal. Tras meses de investigaciones periodísticas que revelaron sus constantes visitas a burdeles en Tijuana y el presunto desvío de recursos eclesiásticos, la Oficina del Sheriff del Condado de San Diego concretó su arresto el pasado 5 de marzo de 2026 en el Aeropuerto Internacional de San Diego, cuando el religioso intentaba salir de Estados Unidos con destino a Roma.
Shaleta, de 69 años y líder de la Eparquía Católica Caldea de San Pedro Apóstol, enfrenta una serie de cargos graves que incluyen ocho cargos por malversación de fondos, ocho por lavado de dinero y un agravante por delitos de “cuello blanco”. La investigación criminal, iniciada en agosto de 2025 tras una denuncia interna de su propia diócesis, sugiere que el obispo operó un esquema de fraude que podría superar el millón de dólares, utilizando presuntamente dinero de alquileres y donaciones de caridad para fines personales.
El trasfondo del arresto incluye detalles escandalosos revelados por el medio The Pillar; reportes de investigadores privados documentaron que el obispo cruzaba la frontera hacia México hasta una docena de veces por mes para visitar el “Hong Kong Gentlemen’s Club” en la zona norte de Tijuana, un establecimiento señalado por organizaciones de derechos humanos como un sitio vinculado a la trata de personas. El detective del caso observó a Shaleta utilizar transportes exclusivos del club y estacionar su vehículo en zonas reservadas para clientes habituales del burdel.
Además de las visitas al centro nocturno, se investiga la relación de Shaleta con una mujer en Michigan con quien compartía cuentas bancarias y a quien habría beneficiado económicamente con fondos de la iglesia. Actualmente, el obispo permanece bajo custodia en la Cárcel Central de San Diego con una fianza de 125 mil dólares. Su primera audiencia judicial está programada para este 9 de marzo en el Tribunal Superior de California, mientras El Vaticano analiza la renuncia que el clérigo presentó antes de que estallara el escándalo judicial.



