Tlaxcala-Apizaco y Puebla-Tlaxcala se rezagan en competitividad urbana; IMCO las ubica entre las peores evaluadas del país
Las zonas metropolitanas de Puebla-Tlaxcala y Tlaxcala-Apizaco se ubicaron entre las regiones urbanas con menores niveles de competitividad del país, de acuerdo con los resultados del Índice de Competitividad Urbana (ICU) 2026 elaborado por el Instituto Mexicano para la Competitividad.
El estudio evaluó variables relacionadas con innovación, economía, infraestructura, mercado laboral, medio ambiente, seguridad, gobernanza y desempeño institucional. En el segmento de ciudades con más de un millón de habitantes, la zona metropolitana de Puebla-Tlaxcala ocupó la posición 17 de 21 áreas evaluadas, con un nivel de competitividad catalogado como media baja. Por su parte, Tlaxcala-Apizaco se colocó en el lugar 15 de 17 ciudades analizadas en la categoría de entre 500 mil y un millón de habitantes, con competitividad baja.
Entre los principales desafíos identificados para la zona Puebla-Tlaxcala destacan el acceso al agua potable, la informalidad laboral, los bajos niveles salariales, la limitada creación de empresas de mayor tamaño y los indicadores relacionados con seguridad pública. El informe también señala un aumento en los casos de robo de vehículos y la persistencia de una baja capacidad de tratamiento de aguas residuales.
En el caso de Tlaxcala-Apizaco, los resultados reflejan fortalezas en infraestructura y algunos indicadores de desarrollo urbano, pero muestran rezagos importantes en innovación, mercado laboral, seguridad y desempeño gubernamental.
El estudio también advierte problemas relacionados con la baja presencia de centros de investigación, una limitada actividad económica de alto valor agregado, la informalidad laboral y una reducida capacidad de tratamiento de agua. Asimismo, la región obtuvo resultados desfavorables en indicadores vinculados con agresiones contra periodistas.
En materia laboral, aunque se registró un incremento en los ingresos promedio de los trabajadores, la región continúa rezagada frente a otras zonas metropolitanas del país. Además, una parte importante de la población ocupada mantiene jornadas superiores a las 48 horas semanales y condiciones de empleo dentro de la informalidad.
No obstante, el análisis identifica avances en el desarrollo de vivienda urbana y vertical, indicadores asociados con una mejor utilización del suelo y una mayor densificación de las ciudades.
Entre los aspectos positivos para esta zona metropolitana destacan una mayor diversificación económica y el crecimiento de la vivienda intraurbana, factores que contribuyen a un mejor aprovechamiento del espacio urbano.



