Estados Unidos sanciona red del Cártel del Noreste: casinos, empresa y operadores ligados a lavado y fentanilo
El Departamento del Tesoro de Estados Unidos impuso sanciones contra una red vinculada al Cártel del Noreste (CDN), que incluye dos casinos en Tamaulipas, una empresa y tres personas señaladas por facilitar operaciones de tráfico de drogas, personas y lavado de dinero en la frontera con Texas.
Las medidas fueron ejecutadas a través de la Oficina de Control de Bienes Extranjeros (OFAC), lo que implica el congelamiento de activos en territorio estadounidense y la prohibición de realizar transacciones con ciudadanos o entidades de ese país.
Entre las entidades sancionadas se encuentran el Casino Centenario y el Diamante Casino, así como la empresa Comercializadora y Arrendadora de México (CAMSA), operadora del primero. De acuerdo con el Tesoro, estas estructuras fueron utilizadas para integrar recursos ilícitos al sistema financiero formal mediante actividades de juego, además de servir como puntos logísticos para operaciones delictivas del cártel.
Las sanciones también alcanzan a tres individuos identificados como operadores clave del CDN en Nuevo Laredo, una de las zonas más estratégicas del tráfico transfronterizo. Según el gobierno estadounidense, esta red participa en actividades como tráfico de fentanilo y otras drogas, tráfico de personas hacia Estados Unidos, lavado de dinero y extorsión. El CDN mantiene presencia relevante en la frontera noreste de México, particularmente en el corredor de Laredo, considerado el cruce terrestre con mayor flujo comercial entre ambos países.
Como resultado de estas acciones, todos los bienes de las personas y empresas sancionadas que se encuentren en Estados Unidos quedan bloqueados, además de prohibirse cualquier transacción con ciudadanos o compañías estadounidenses. Las restricciones también aplican a entidades donde los sancionados tengan una participación igual o superior al 50%.
Este tipo de medidas forma parte de la estrategia del gobierno estadounidense para debilitar financieramente a organizaciones criminales, especialmente aquellas vinculadas al tráfico de fentanilo, una de las principales preocupaciones de seguridad y salud pública en ese país. En los últimos años, Washington ha intensificado el uso de sanciones económicas contra redes del narcotráfico, ampliando mecanismos legales para afectar sus estructuras financieras y logísticas.



