Mujeres históricas que abrieron el camino en Puebla



De ser consideradas “el ángel del hogar”, no poder salir solas a la calle, ni acceder a la educación, las mujeres han pasado a ocupar cargos de poder. Foto: Especial.

De ser consideradas “el ángel del hogar” y durante siglos no poder salir solas a la calle, ni acceder a la educación, las mujeres han pasado a ocupar cargos de poder tan importantes, como ser la autoridad máxima de todo un país: ser presidenta.

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Este 1 de octubre, Claudia Sheinbaum Pardo se convirtió en la primera mujer en gobernar el país, pero lograrlo fue una lucha colectiva, que se ganó “a punta de sentencias”, consideró la titular de la Unidad para la Igualdad de Género del Congreso local, Rocío García Olmedo.

Historia de una lucha

Explicó que el primer voto en Puebla fue para una elección municipal. En 1936, Antonia González se convirtió en regidora del Ayuntamiento de Puebla, sin embargo, fue en 1953 que ya se pudo votar de manera universal.

En 1957, Puebla tuvo la primera mujer presidenta municipal: se trató de Luz María Martínez, quien fue elegida como alcaldesa en San Martín Texmelucan; posteriormente, el distrito 3 con cabecera en ese mismo municipio, vio triunfar en 1963 a Esperanza Ramos de Naranjo, quien se convirtió en la primera diputada local.

En 1964, la entidad tuvo a sus primeras dos mujeres diputadas federales: Esperanza Téllez y Gloria Rodríguez, pero fue hasta 1970 que se eligió a la primera poblana senadora de la República: Guadalupe López Bretón.

Sin embargo, comentó Rocío García, en esas décadas se abrió el camino de la participación política, más no gubernamental. Además, los partidos impedían que las mujeres alcanzaran los cargos de poder.

Fue entonces que las mujeres lucharon hasta lograr una repartición de candidaturas del 70% y 30%, 75-25 o 60-40. “En ningún momento dijimos 60-40 y que el 40 sea para mujeres y 60 para hombres, pero así lo interpretaron en los partidos políticos”, explicó la también exdiputada.

Si bien se habían establecido cuotas de mujeres en las candidaturas, los partidos cambiaron en sus documentos básicos las reglas para que ello no aplicara si hacían alianza, coalición o imponían una candidatura común.

Además, surgió el término “juanitas”, en el cual mujeres hacían campaña y al llegar al poder, eran bajadas por los partidos políticos para que sus suplentes, hombres todos, ocuparan los cargos.

“Las que ellos decidían se postulaban (…) a punta de sentencias pudimos ir logrando el cumplimiento de la participación política de las mujeres (…) fue décadas, caminar y caminar para ir logrando, hasta que otra sentencia obligó a los partidos políticos a cumplir ese 60-40”.

Fue hasta el 2014 cuando el presidente Enrique Peña Neto envió la iniciativa a la Constitución para incorporar el principio de paridad, para los cargos de representación política, en la cual García Olmedo presentó y defendió cuando fue diputada federal por el PRI. 

“A las mujeres de todas ideologías nos ha unido o nos había estado uniendo esa causa, primero lograr el voto universal con nuestras ancestras, después ir avanzando en las cuotas para que hubiese una mayor presencia de mujeres”. Lo recuerda como una lucha sin colores partidistas, hasta que en 2019 se propuso elevar la paridad en los tres Poderes del Estado: “Nunca nos imaginamos muchas (tener una mujer presidenta), incluso mis mentoras que ya fallecieron y que caminamos juntas tantos años, yo creo que se levantaron para aplaudir porque ellas hubieran querido verlo”.

Las mujeres dejaron de dedicarse a las labores del hogar y la crianza de los hijos; en la actualidad, están en espacios que, hasta hace 100 años, no ocupaban. Lejos quedó el 1963 donde Esperanza Ramos era la única diputada en Puebla. En este 2024, incluso son mayoría las mujeres en el Congreso local.

La presidencia del Legislativo es ocupada por Laura Artemisa García Chávez, quien inició su carrera hace 30 años, como maestra, directora y supervisora en escuelas de la Sierra Norte, en especial en municipios como Chignahuapan Zacatlán, Ixtacamaxtitlán y Hermenegildo Galeana.

En el caso de la presidenta del Congreso, fue secretaria general del Sindicato Estatal de Trabajadores de la Educación de Puebla Independiente, Democrático (SETEPID), que recordó, estaba integrada en su mayoría por hombres.

Recordó que su trabajo fue, como el de muchas mujeres, “con mucha capacidad, el doble de esfuerzo en muchas ocasiones, hacernos mucho más útiles, siempre tratando de ser útiles, acomedidas y agradecidas”, dijo.

Explicó que en su caso logró mantenerse en el gremio como líder sindical haciendo un trabajo “fuerte” para que se notara su capacidad y resultados. Al igual que García Olmedo, resaltó el trabajo colaborativo.

“Es difícil en algunos aspectos, como mujeres, que encuentres el respeto en las instancias en las que te reciben y que es ese el punto delicado de la participación de una mujer y más cuando se es joven, no te ven con ese respeto y creen que llegaste por una apariencia o por tu juventud, más allá de lo que tú has luchado o has trabajado y el respeto que te ha dado tu propio equipo”, comentó.

Combinar trabajo y vida personal

La presidenta del Congreso de Puebla además explicó que para las mujeres es compleja la labor política junto con la crianza de las y los hijos: “Siempre sacrificas una parte, las mujeres estamos acostumbradas a permitir que tu pareja salga y justifica uno ante los hijos que nunca están porque están trabajando, pero cuando una mujer falta, falta una parte muy importante en el hogar que da seguridad a los hijos”.

Sobre la llegada de Claudia Sheinbaum a la presidencia, comentó: “si antes me sentía capaz de hacer todo, hoy todas las mujeres sabemos que podemos hacer todo lo que queramos y que hay esa fuerza, que es la preparación, convicción, encontrar equilibrios y no darnos por vencidas”.

Ahora que es representante de un Poder del Estado, dijo que buscará saldar las deudas históricas con las mujeres y los grupos vulnerables.

La exdiputada y exregidora, Ruth Zárate, compartió que ella inició su vida política en 2006, cuando fue candidata a diputada federal de Ciudad Serdán, cuando la participación de las mujeres era 30% y el 70% para hombres.

“A las mujeres les mandaban a distrito donde se iba a perder, por eso también tuvimos que alzar la voz y revelarnos para que las candidaturas fueran en espacios donde sí había posibilidades de qué una mujer ganara”.

Sin embargo, cuando fue regidora en Tecamachalco (2014-2018) fue víctima de violencia de parte del ex presidente municipal. Pese a la renuencia del entonces alcalde, Ruth Zárate defendió las tareas que le correspondía por haber sido electa.

Luego de la demanda de aclarar las cuentas del municipio y exigir transparencia en obras, el alcalde le retuvo el salario e incluso, con policías le impedían ingresar al palacio municipal. Contó que vivió con miedo de ser atacada, lo que le llevó a ser medicada y padecer crisis nerviosas.

“Me cerraban las puertas en Puebla”, afirmó sobre su lucha por visibilizar su caso, mismo que también fue ignorado por el Congreso local, pues la violencia política de género ni siquiera estaba tipificada. Las que somos mamás hay alguien detrás, mi mamá es pieza fundamental (…) ahí entro tu tribu de mujeres, ahí es la verdadera apoyo de mujer a mujer”, señaló.

Pidió que las mujeres que ejercen el poder recuerden que detrás de ello hay una lucha de muchos años que conllevó lágrimas, corajes y muchas preocupaciones.

“Va a impactar tener la primera presidenta, así como nunca creí que fuera a ser diputada, jamás creí que México pudiera tener una presidenta de la República, pero ha sido todo ese trabajo en conjunto, el trabajo que también nosotras hemos hecho a pesar de todas las trabas”, concluyó.

Editor: Fabián Sánchez

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