Lecciones olímpicas | Tremores



Tremores

Tremores. México, tradicionalmente, ha sido el país del ya merito en materia de Juegos Olímpicos. Salvo chispazos memorables, que traen medallas, son mínimos debido a la corrupción en diversos ámbitos, sobre todo el gubernamental. Por eso, la 4T apostó por un talento con pasado glorioso para dirigir la Comisión Nacional del Deporte, en la persona de Ana Gabriela Guevara que, como atleta y como nadie, detuvo por unos segundos el país para verla correr los 400 metros planos. Pero como funcionaria pública, dejó mucho que desear. Su arrogancia y tratos altaneros fueron la constante en su paso por el deporte federado. Con acusaciones de malversación de recursos, ella confirma el dicho popular: el poder iguala.

¿O no?

¿Qué hacer?

Y como cada proceso olímpico, siempre surgen las voces que proponen qué hacer, pero sólo hay gatopardismo: cambiar todo para seguir igual. Han quitado directivos de federaciones, han llegado otros y nada cambia. Como decimos, salvo honrosas excepciones, como los clavados, las demás pasan de noche. Las quejas de los atletas por faltas de apoyos son constantes y cada vez más sonantes. Y también, hay más ayuda privada que oficial. El caso emblemático es de las chicas de nado sincronizado, un ejemplo de dignidad y arrojo. Grandes entre las grandes. Sin embargo, creemos que falta un ingrediente más: el hambre, el hambre de triunfo, porque hay atletas, sin decir nombres ni deportes, que se achican a la hora de dar todo. Vienen las lesiones, los calambres, los dolores. ¿Qué tienen las y los chinos? Disciplina. Entrenamiento, entrega. Muuuucho apoyo, claro. Es un logro llegar a los Olímpicos, pero siempre falta algo.

¿O no?

Mal precedente

Luego de aceptar que sí hay adeudo a ejidatarios de Santa Rita Tlahuapan, hubo un poquito de civilidad y dejaron que los automovilistas y choferes de transporte de carga y pasajeros pudieran terminar su calvario y seguir con su camino. Esta crisis, que le tocó vivir al gobernador Sergio Salomón, aunque no fuera de su competencia, y al presidente Andrés Manuel López Obrador, no era fácil de resolver. Si quitaban a los manifestantes a la vieja usanza, a patín y guante, se hubieran ido a la yugular a la 4T, acusándolos de represivos, violentos, etc. Al dejarlos generaron afectaciones a miles de personas, a pesar de que se trate de un delito federal. ¿Lo malo? Ya cualquier vival con dones manipuladores podrá conseguir a unos 10 o 100 imberbes, pagados o no, para que con toda la saña (mi abuelita dice más feo, pero es horario familiar y hay niños presentes) pongan piedras, carpas, sillas o cualquier objeto para cerrar una carretera, con lúgubres intereses, por lo regular buscan al poderoso señor Don Dinero.

¿O no?

“No hagan caso, son Tremores, son Tremores”

Editor: Fabián Sánchez

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