Néstor Camarillo: El arquitecto del derrumbe | La pasarela
En Puebla, el PRI no solo se desmorona: ha sido cuidadosamente erosionado desde dentro por quienes juraron defenderlo.
En Puebla, el PRI no solo se desmorona: ha sido cuidadosamente erosionado desde dentro por quienes juraron defenderlo.
Tremores. Lo dicen hasta en una escena de la película “El Infierno” (Luis Estrada, 2010). El “Cochiloco” (Joaquín Cosío) le dice a “El Benny” (Damián Alcázar)…
La imagen que tenemos de James Bond, el agente 007, es de un espía refinado, elegante, borracho, mujeriego, matón, adinerado y eficiente por salvar al mundo muchas veces.
En el vasto universo de las corrientes artísticas y culturales, existe un término que ha ido evolucionando con el tiempo, pero que siempre mantiene una esencia fascinante: El Kitsch. Este concepto, que en sus orígenes hace referencia a lo que se percibe como “de mal gusto” o “excesivo”, ha logrado encontrar su lugar dentro de la cultura popular, fusionándose con la estética moderna y transformándose en una especie de celebración de lo sobrecargado, lo inusitado y lo extraordinario.
México, atrapado entre ambos, busca su lugar en el tablero. Como menciona Daron Acemoglu “el desarrollo depende de instituciones que equilibren poder y sociedad”. ¿Puede en este entorno México mover ficha o seguirá siendo un espectador?