Pemex contempla retomar fracking en la Sierra Norte de Puebla dentro de su plan 2025-2035
La Sierra Norte de Puebla podría volver a ser escenario de proyectos de fractura hidráulica o fracking, luego de que el Plan Estratégico de Pemex 2025-2035 incluyera la evaluación y desarrollo de yacimientos no convencionales en la cuenca Tampico-Misantla, región que abarca municipios poblanos como Pantepec, Francisco Z. Mena y Venustiano Carranza.
La discusión resurgió después de que la presidenta Claudia Sheinbaum planteara en abril la necesidad de explorar fuentes no convencionales para incrementar la producción de gas natural y reducir la dependencia energética del país.
Beatriz Olivera, representante de la Alianza Mexicana Contra el Fracking, explicó que la técnica requiere grandes cantidades de agua, ya que cada pozo puede demandar entre 5 y 61 millones de litros para su perforación, equivalentes a entre dos y 25 albercas olímpicas.
La especialista señaló que la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH) tiene identificados al menos 27 pozos no convencionales en México. Entre ellos destacan Pankiwi-1EXP, en Pantepec, y Maxochitl-1EXP, en Venustiano Carranza, ambos ubicados dentro de la cuenca Tampico-Misantla y actualmente reportados como inactivos.
Aunque el plan de exploración de Pemex prioriza las cuencas del sureste y Veracruz, el documento también contempla retomar la evaluación de áreas donde previamente se perforaron pozos exitosos para validar proyectos de geología compleja, incluyendo la cuenca Tampico-Misantla.
La estrategia establece la ejecución de programas de evaluación inicial que incluyen la perforación de nuevos pozos para caracterizar yacimientos, optimizar su productividad y probar distintos diseños de explotación.
De acuerdo con registros de la CNH, los pozos Pankiwi-1EXP y Maxochitl-1EXP llegaron a tener estatus de productores comerciales de aceite. El primero fue perforado entre agosto de 2018 y enero de 2019 en Pantepec, mientras que el segundo produjo aceite y gas en Venustiano Carranza.
El plan también prevé la participación de empresas privadas mediante esquemas contractuales permitidos por la Ley de Petróleos Mexicanos para acelerar el desarrollo de estos proyectos.
Organizaciones ambientales y representantes de comunidades indígenas han expresado preocupación por los posibles impactos de esta técnica. Olivera citó investigaciones realizadas en Estados Unidos y Canadá que relacionan la actividad de perforación con problemas respiratorios y otros efectos en la salud de poblaciones cercanas a los pozos.
Por su parte, Rebeca Altamirano, integrante del Consejo Regional Totonaco de la Sierra Norte de Puebla, advirtió que la explotación mediante fracking representa riesgos para el agua, el territorio y los ecosistemas de comunidades indígenas asentadas en la región.
La activista señaló que los pueblos originarios han mantenido una oposición constante a este tipo de proyectos y sostuvo que cualquier iniciativa de explotación debe respetar los derechos territoriales de las comunidades afectadas.



