Alteridades | Respeto
El vivir en atención constante a las alteridades es el otorgar un valor supremo al respeto. En una cartilla elaborada por la UNICEF para estudiantes de primaria, se dice que el respeto es “el valor que permite que la persona pueda reconocer, aceptar, apreciar y valorar las cualidades del prójimo y sus derechos. Es decir, el respeto es el reconocimiento del valor propio y de los derechos de los individuos y de la sociedad”.
Como se ve, el respeto lleva implícito el reconocimiento de quiénes somos en el contexto de los demás y el reconocimiento del derecho de las y los demás a existir y a pertenecer a la sociedad, sin distinguir su origen, género, religión o condición socioeconómica. Es, para quien lo haya imaginado, lo contrario a la discriminación. Educarnos y educar en el respeto al mundo en general, es una labor crucial para construir realidades más justas y armoniosas, por más ingenuo que parezca.
Lástima que esto no suceda en este universo en el que habitamos. La muestra más clara que tengo de esto, son los comentarios que se vierten con cantidades industriales de odio, racismo, clasismo, xenofobia, homofobia y lo que se acumule, en las publicaciones del FB del CONAPRED (Consejo Nacional para la Prevención de la Discriminación).
No importa si se habla del derecho a las niñeces a educarse, sin importar su estatus migratorio, alguien tiene que comentar algo como que “No!!, no tiene derecho si son ilegales y no es discriminación es darle prioridad a aquellos que hicieron las cosas bien y a la ciudadanía nacional”; o si en la imagen que acompaña un mensaje de igualdad libre de violencia vemos a dos mujeres que llevan de la mano a un niño, encontramos comentarios como “Una familia, un hombre, una mujer e hijos , eso es una familia, lo demás es estar enfermos”; o en una publicación donde se dice que “el cabello de las niñeces afrodescendientes es parte de su identidad y motivo de orgullo”, aparece un comentario de un racismo sorprendentemente sutil: “Con que lo lleven agarrado muy bien peinados como debe de ser para no obstruir la visibilidad de quienes estén cerca!” Ahí mismo viene otro mucho más agresivo que increpa a una persona afrodescendiente que comentó la publicación que dice “ si antepones africa (mega sic) al país que te mantiene, mejor vete”.
Odio, discriminación, violencia. Cabe añadir que también existe bastante controversia sobre el uso de la palabra niñeces pues lo ven relacionado con el reconocimiento de las denominadas infancias “trans” o de otras denominaciones, argumentando que la palabra no existe.
Tales enfados y exigencias ocultan detrás de sí discriminación pura y dura; el sentirse lingüista no es más que la manifestación del discriminador/a/e que tod@s llevan dentro y que aflora a la menor provocación. En los tiempos que corren es cada vez más apremiante que el respeto sea la norma y no una rareza. Debemos tener presente que tales micro discriminaciones suelen integrarse a las más grandes, como crear campos de concentración, cámaras de gas, hornos crematorios, espacios de tortura o, terapias de conversión. Ojo, mucho ojo.



