Estados Unidos acusa formalmente a Raúl Castro de asesinato
El Departamento de Justicia de Estados Unidos acusó formalmente al expresidente cubano Raúl Castro ante la corte federal del Distrito Sur de Florida por los delitos de asesinato, conspiración para matar a estadounidenses y destrucción de aeronaves. La imputación señala que Castro ordenó, en su antiguo rol como ministro de las Fuerzas Armadas de Cuba, el derribo en 1996 de dos avionetas civiles operadas por exiliados cubanos, hecho en el que murieron tres ciudadanos cubano-estadounidenses y un residente cubano.
La acción penal representa el golpe más reciente de la administración de Donald Trump para elevar la presión internacional contra el gobierno de la isla. El anuncio ocurre tras la captura en Nueva York del presidente venezolano Nicolás Maduro a inicios de año —luego de una incursión militar estadounidense en enero— y del posterior bloqueo naval impuesto por la Casa Blanca que frenó los envíos de combustible a Cuba, provocando severos apagones y desabasto de alimentos en la isla.
Previo a la difusión de los cargos, el secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, dirigió un mensaje en video al pueblo cubano ofreciendo una “nueva relación” económica y política con la condición de cambiar el liderazgo del país hacia el libre mercado. Rubio reiteró la oferta de Washington de enviar 100 millones de dólares en alimentos y medicinas, siempre y cuando la ayuda sea distribuida de forma exclusiva por la Iglesia católica u organizaciones benéficas, acusando directamente a la dirigencia de la isla de provocar la crisis energética.
En respuesta, el canciller de Cuba, Bruno Rodríguez, calificó a Rubio como un “vocero de intereses corruptos y revanchistas” y argumentó que el cerco energético e histórico bloqueo económico de Estados Unidos son los verdaderos causantes del colapso actual. Pese a los reclamos diplomáticos y a que la dirigencia en La Habana no ha emitido una postura oficial sobre la acusación penal contra Raúl Castro, el gobierno cubano no descartó aceptar la ayuda humanitaria bajo los términos propuestos.



