¿Magna o premium? Qué gasolina usar en México y cómo evitar dañar tu motor
El tema del precio de los combustibles en México volvió a tomar relevancia luego de que la presidenta Claudia Sheinbaum señalara que el costo real de la gasolina ronda los 33 pesos, aunque se mantiene contenido gracias al Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), con excepción de la gasolina premium, por lo que la mandataria señaló que “podrían cargar gasolina magna”.
Ante este contexto, especialistas advierten que elegir entre gasolina magna o premium no debe basarse únicamente en el precio, ya que usar un combustible inadecuado puede afectar el desempeño y la vida útil del vehículo.
El principal factor a considerar es el octanaje, que mide la capacidad del combustible para resistir detonaciones dentro del motor. En el país, existen dos tipos de gasolina: magna (regular) y premium, diferenciadas por este indicador.
De acuerdo con marcas como Dodge y Ford, no respetar el octanaje recomendado puede generar problemas mecánicos a mediano y largo plazo. Entre las principales afectaciones por usar gasolina incorrecta destacan:
- Pérdida de potencia y menor rendimiento
- Dificultades al encender el vehículo
- Golpeteo o ruidos en el motor
- Daños en la bomba de gasolina
- Obstrucción de inyectores y filtros
Aunque mezclar gasolina magna y premium no provoca fallas inmediatas, con el tiempo puede alterar el ciclo de combustión del motor. Para saber qué tipo de gasolina usar, se recomienda revisar el manual del vehículo o la tapa del tanque, donde suele indicarse el nivel de octanaje requerido:
87 RON: gasolina magna
92 RON o superior: gasolina premium
El RON (Research Octane Number) es el estándar utilizado en México para medir el octanaje.
Además, el tipo de motor también influye. Los motores de alta compresión requieren gasolina premium, mientras que los motores convencionales suelen funcionar adecuadamente con magna.
Aunque el aumento en los precios puede motivar a buscar alternativas más económicas, expertos coinciden en que usar el combustible correcto es clave para evitar daños mayores y gastos más elevados a largo plazo.




