Puebla registra aumento de 44% en casos de hepatitis A y lidera contagios en el país
El estado de Puebla registró un aumento de 44% en los casos de hepatitis vírica tipo A durante las primeras semanas de 2026, de acuerdo con el reporte más reciente de la Secretaría de Salud. Según el boletín de la Dirección General de Epidemiología, hasta el 14 de marzo se contabilizaron 49 contagios en la entidad, cifra superior a los 34 casos reportados en el mismo periodo de 2025.
El informe epidemiológico también señala que Puebla concentró el mayor número de casos en el país durante la semana del 8 al 14 de marzo, con 31 contagios confirmados. Otras entidades reportaron cifras menores en ese mismo lapso, entre ellas Veracruz con seis casos, mientras que Guerrero, Chiapas y Baja California Sur registraron cuatro cada una.
En el acumulado nacional, Puebla se mantiene como la entidad con mayor número de casos, seguida de Sonora con 45, la Ciudad de México con 43 y Guerrero con 41. En contraste, estados como Aguascalientes y Zacatecas reportaron dos casos, Colima uno y Campeche no registró contagios.
Respecto a la distribución por sexo, las mujeres concentran la mayor parte de los casos en Puebla, con 38 contagios frente a 11 en hombres.
La hepatitis A es una infección hepática aguda causada por el virus HAV y se transmite principalmente por el consumo de agua o alimentos contaminados, así como por la falta de medidas adecuadas de higiene. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, la enfermedad es prevenible mediante vacunación y prácticas básicas de saneamiento, como el lavado frecuente de manos y el consumo de agua potable segura.
En la mayoría de los casos la infección no evoluciona hacia una enfermedad crónica y suele resolverse en pocas semanas o meses. Entre los síntomas más comunes se encuentran fatiga, náuseas, vómito, dolor abdominal, orina oscura e ictericia, caracterizada por la coloración amarillenta de la piel y los ojos.
Las autoridades sanitarias indicaron que el diagnóstico se confirma mediante pruebas de laboratorio para detectar anticuerpos en sangre, mientras que el tratamiento se enfoca en aliviar los síntomas y evitar complicaciones como la deshidratación.




