Ataques entre Israel e Irán golpean sector energético; respuesta iraní daña refinería clave en Qatar
El conflicto entre Israel e Irán escaló con ataques directos a infraestructura energética estratégica, incluyendo el yacimiento de gas South Pars, el más grande del mundo, y la refinería de Ras Laffan en Qatar, uno de los principales centros globales de gas natural licuado.
De acuerdo con reportes, el ejército israelí habría bombardeado el campo South Pars, compartido por Irán y Qatar en el golfo Pérsico, lo que encendió las alertas sobre la seguridad energética mundial. Posteriormente, Irán respondió con ataques a instalaciones energéticas no solo en Israel, sino también en países del Golfo como Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos.
Uno de los impactos más graves ocurrió en la refinería de Ras Laffan, donde un bombardeo iraní provocó un incendio de gran magnitud. Autoridades qataríes informaron que el siniestro causó daños severos y dejó fuera de operación alrededor del 17% de la capacidad de gas natural licuado del país por un periodo estimado de entre tres y cinco años.
Aunque equipos de emergencia lograron controlar el fuego sin reportar víctimas, los daños a la infraestructura energética son considerados significativos, con costos de reparación aún sin cuantificar.
En medio de la escalada, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que Irán actuó de forma “injustificada” al atacar Qatar, mientras que desde Teherán, el mandatario Masud Pezeshkian advirtió que los ataques contra su sector energético podrían desencadenar “consecuencias incontrolables” a nivel global.
La crisis ha generado preocupación internacional por el riesgo de interrupciones en el suministro de energía, en una región clave para el mercado mundial de petróleo y gas, elevando la tensión en uno de los puntos geopolíticos más sensibles del planeta.




