Trump ordena reanudar vuelos comerciales entre Estados Unidos y Venezuela tras siete años de suspensión
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este jueves 29 de enero que ese país reabrirá el espacio aéreo venezolano al tráfico comercial, lo que permitirá que aerolíneas estadounidenses vuelvan a operar vuelos entre Estados Unidos y Venezuela, suspendidos desde 2019.
La decisión fue expuesta durante una reunión del gabinete en la Casa Blanca, donde Trump indicó que ha dado instrucciones al Departamento de Transporte y al Pentágono para que el espacio aéreo sobre Venezuela quede abierto “lo antes posible”, con miras a facilitar el retorno de vuelos directos entre ambos países.
Entre los antecedentes de esta medida, desde 2019 Estados Unidos había suspendido todo servicio aéreo comercial y de carga hacia y desde Venezuela por consideraciones de seguridad debido a la inestabilidad política y tensiones entre ambos gobiernos, lo que llevó a que las principales aerolíneas estadounidenses cancelaran sus rutas directas.
En respuesta al anuncio, la aerolínea American Airlines confirmó sus planes de restablecer servicio diario entre Estados Unidos y Venezuela, convirtiéndose en la primera compañía estadounidense en comprometerse públicamente a reconectar ambos países por vía aérea. Este restablecimiento de rutas está sujeto a aprobaciones regulatorias y evaluaciones de seguridad antes de que puedan comenzar las operaciones.
La reapertura del espacio aéreo venezolano apunta a marcar un cambio significativo en las relaciones entre Washington y Caracas, que se habían tensionado tras la ruptura diplomática de 2019 y diversas medidas de presión diplomática y económica.
A pesar de este avance, el Departamento de Estado mantiene vigentes advertencias de viaje hacia Venezuela, y las autoridades de aviación —como la FAA— han señalado posibles riesgos operativos y de seguridad que todavía deben considerarse a medida que se restablecen vuelos comerciales.
La suspensión de vuelos entre Estados Unidos y Venezuela comenzó en 2019, cuando el gobierno estadounidense canceló todos los enlaces comerciales y de carga por preocupaciones de seguridad y tensiones diplomáticas, en un contexto político complejo que incluyó reconocimientos de liderazgo y sanciones.



