Presume el PRI victoria en Coahuila rumbo a 2027; Morena Puebla descarta efecto dominó
Los resultados electorales del pasado fin de semana en Coahuila, donde el PRI se llevó el “carro completo” al ganar los 16 distritos de mayoría relativa, ya comenzaron a sacudir el tablero político de Puebla. La victoria tricolor encendió el ánimo de la dirigencia local del PRI, mientras que en las oficinas de Morena se apresuraron a minimizar el impacto, desatando el primer gran choque de narrativas rumbo a la sucesión estatal de 2027.
La dirigente del PRI en Puebla, Xitlalic Ceja García, calificó el resultado como una “victoria anímica” que demuestra que Morena ya no es invencible y que los programas sociales han dejado de funcionarles para la compra de votos. La legisladora federal aseguró que replicarán ese escenario en la entidad poblana mediante la elección de perfiles limpios impulsados por la propia militancia.
Ceja García arremetió al señalar que los ciudadanos le están dando la espalda al partido guinda debido a los escándalos de corrupción y a los presuntos vínculos con el narcotráfico en varios estados.
“Coahuila no es Puebla”: Morena minimiza el festejo tricolor
La respuesta del bloque oficialista no se hizo esperar, pues el representante de Morena ante el Instituto Electoral del Estado (IEE), Alfonso Bermúdez, ironizó sobre los festejos de la oposición, señalando que algunos priistas celebran el resultado “como si hubieran ganado la Copa del Mundo”.
El morenista sentenció de forma tajante que “Coahuila no es Puebla” y que ambas entidades viven realidades políticas abismalmente distintas, atribuyendo el triunfo tricolor a un “cacicazgo muy perpetrado”, irregularidades y un uso excesivo de recursos en las campañas.
Bermúdez admitió que perder Coahuila no es un escenario favorable, pero descartó un retroceso para el movimiento de la 4T; sostuvo que el PRI solo conserva fuerza significativa en ese estado norteño, mientras que en Puebla las encuestas y mediciones internas siguen favoreciendo ampliamente a Morena.



