Ambulantes ocupan accesos del Hospital IMSS Carmen Serdán en Puebla y complican paso peatonal
A casi cuatro meses de su apertura, el Hospital General Regional No. 36 del Instituto Mexicano del Seguro Social, actualmente denominado “Carmen Serdán Alatriste”, enfrenta problemas de movilidad en sus accesos debido a la instalación de comercio informal y la ocupación del espacio público.
En la zona ubicada sobre la calle Amor, en la capital de Puebla, más de una decena de puestos ambulantes se han instalado en banquetas y alrededores del nosocomio. La presencia de comerciantes, así como de familiares de pacientes que permanecen en el exterior, ha reducido el espacio disponible para peatones, quienes en varios tramos deben descender al arroyo vehicular para continuar su paso.
A esta situación se suma la presencia constante de taxis —tanto de sitio como de aplicación— que ocupan uno de los carriles de la vialidad, lo que limita la circulación a prácticamente un solo carril, considerando además el espacio destinado al sistema de transporte articulado.
De acuerdo con el Código Reglamentario para el Municipio de Puebla (COREMUN), el comercio en vía pública está permitido únicamente con autorización del Ayuntamiento, bajo condiciones específicas de ubicación, horario y operación. Sin embargo, autoridades municipales han señalado que no existen permisos vigentes para la instalación de comercio popular en esta zona.
En los accesos principales del hospital, la banqueta ha sido ocupada por puestos semifijos que ofrecen alimentos preparados, botanas y productos de uso cotidiano. Estos comercios utilizan mesas, canastas y estructuras improvisadas que invaden el paso peatonal, mientras que los clientes permanecen en el sitio consumiendo o realizando compras.
La situación se replica en vialidades aledañas como la 10 Poniente y 29 Norte, donde también se han instalado puestos de comida que reducen el espacio para el tránsito peatonal. Además, familiares de pacientes colocan bancos o permanecen durante largos periodos en las afueras del hospital, lo que contribuye a la saturación del espacio público, especialmente ante las restricciones de acceso al interior del inmueble.
El problema se agrava con el estacionamiento irregular de vehículos en la vialidad principal, pese a la señalización que lo prohíbe. Esta práctica, junto con la operación de taxis en la entrada del hospital, genera congestionamiento y limita la movilidad en la zona.




