¿El fin del PREP? Debate por conteo inmediato de votos divide opiniones
El sistema electoral mexicano se encuentra en el centro de un análisis profundo tras la propuesta de sustituir el Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP) por un esquema de cómputo directo. Esta iniciativa, impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, sugiere que los consejos distritales inicien el conteo oficial en cuanto reciban los paquetes electorales, eliminando la necesidad de un sistema paralelo y evitando la duplicidad de funciones durante la noche de la jornada.
La presidenta del Instituto Electoral del Estado (IEE) de Puebla, Blanca Yassahara Cruz García, respaldó la viabilidad técnica de este modelo al recordar que ya se ha aplicado con éxito en ejercicios como la consulta popular de 2021 y la reciente elección judicial de 2025. Según la funcionaria, los cómputos oficiales pueden generar información rápida y confiable para la ciudadanía, superando la etapa histórica en la que el PREP era indispensable para mitigar la desconfianza institucional.
Sin embargo, el planteamiento ha despertado inquietudes en los sectores de oposición, quienes consideran que eliminar una herramienta de transparencia inmediata podría generar incertidumbre y vacíos informativos en procesos altamente competidos. Para los críticos, el PREP sigue siendo un pilar de verificación ciudadana que ofrece certeza mientras los paquetes electorales se encuentran en traslado hacia las sedes distritales.
Además del cambio en el conteo, la reforma electoral contempla una reducción del 25% al financiamiento de las autoridades electorales. Cruz García señaló que aún se espera claridad sobre si este ajuste impactará la operatividad de las instituciones o las prerrogativas de los partidos políticos administradas por el INE. No obstante, celebró que la propuesta no contemple la desaparición de los organismos locales (OPLEs), reconociendo su valor estratégico en el conocimiento de los contextos regionales.
El futuro del sistema electoral dependerá ahora del equilibrio entre la austeridad operativa y la garantía de transparencia absoluta. Mientras especialistas coinciden en que la confianza ciudadana debe ser la prioridad, el debate legislativo definirá si México está listo para transitar hacia un conteo directo que jubile definitivamente al modelo de resultados preliminares nacido en la década de los 90.



