Estados Unidos despliega más de 50 cazas y portaaviones en Medio Oriente ante tensiones con Irán
El mayor despliegue de aviones militares de Estados Unidos sobre cielos europeos rumbo a Medio Orrinete desde 2003, previo a la guerra de Irak, ha intensificado las versiones sobre una posible acción militar contra Irán, en medio de negociaciones clave sobre su programa nuclear.
Datos de rastreo aéreo de fuentes abiertas y reportes de funcionarios estadounidenses señalan que más de 50 cazas avanzados fueron trasladados en los últimos días hacia Europa y el Mediterráneo con eventual destino al Medio Oriente. El despliegue incluiría 48 F-16, 12 F-22 y 18 F-35A, además de aviones de alerta temprana E-3 Sentry y aeronaves de reabastecimiento como KC-46A y KC-135.
Analistas de inteligencia de fuentes abiertas documentaron escalas en la base aérea de Lajes, en las Azores, así como movimientos hacia Reino Unido, España y bases en Italia y Alemania, desde donde parte del contingente habría continuado hacia instalaciones en Medio Oriente. También se reportó el redespliegue de F-35 que recientemente operaban en Venezuela.
El reforzamiento aéreo se suma a la presencia naval encabezada por el portaaviones USS Abraham Lincoln, ubicado a unos 700 kilómetros de la costa iraní, con cerca de 80 aeronaves a bordo, y el envío de un segundo grupo de ataque.
El presidente Donald Trump evalúa si Estados Unidos se sumará a una eventual acción militar junto a Israel contra infraestructura nuclear iraní. La vocera de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, indicó que el mandatario tomará una decisión “en un plazo de dos semanas”, mientras continúan esfuerzos diplomáticos paralelos.
En Ginebra se desarrolla una segunda ronda de conversaciones mediadas por Omán. El canciller iraní, Abbas Araghchi, afirmó que se logró consenso sobre principios generales para un posible acuerdo, aunque reconoció que persisten diferencias. El ministro de Exteriores de Omán, Badr Albusaidi, señaló que hubo avances, pero advirtió que aún queda trabajo por hacer.
Washington ha planteado que cualquier acuerdo debe impedir que Irán enriquezca uranio o desarrolle un arma nuclear, mientras Teherán exige el levantamiento de sanciones como parte central de un entendimiento.
El despliegue militar, considerado uno de los más significativos en Europa en más de dos décadas, se produce en un contexto de presión diplomática y estratégica que mantiene en vilo a la región.



