“No hay fiesta sin justicia”: Convocan a protesta masiva por desaparecidos en la inauguración del Mundial
Mientras el mundo pone sus ojos en el Estadio Azteca para el partido inaugural entre México y Sudáfrica el próximo 11 de junio, colectivos de búsqueda y familiares de víctimas de desaparición forzada han convocado a una manifestación pacífica para visibilizar la crisis humanitaria que atraviesa el país. Bajo el lema “Mientras unos celebran, nosotros sostenemos fotografías de nuestros hijos”, los organizadores buscan que la prensa internacional y los aficionados miren de frente la realidad de más de 133 mil personas desaparecidas en México.
La protesta, encabezada por Ricardo García y Vanessa Gámez —padres de Ana Amelí García, desaparecida en julio de 2025 en la zona del Ajusco—, consistirá en la formación de vallas humanas en todos los accesos al inmueble a partir de las 08:00 horas. Aunque los organizadores enfatizaron que la manifestación será 100% pacífica y no se impedirá el tránsito de los más de 87 mil asistentes, cada aficionado recibirá a su paso un volante con el rostro de una persona buscada.
La convocatoria surge ante la falta de resultados en las investigaciones. En el caso de Ana Amelí, a pesar de contar con medidas cautelares de la CIDH y una acción urgente de la ONU, sus padres denuncian obstrucción policial y la ausencia de un plan sólido de búsqueda tras más de 200 días de su desaparición.
“El gobierno mostrará estadios y fuegos artificiales. Nosotros mostraremos la verdad, porque no puede haber fiesta mientras hay luto“, señala el comunicado de las familias. Por eso, además de las vallas humanas, los colectivos han pedido a la ciudadanía unirse a través de acciones simbólicas como portar una playera blanca con el nombre de una persona desaparecida, compartir imágenes de la protesta afuera del estadio para contrarrestar la narrativa oficial y guardar un minuto de silencio a las 13:00 horas, justo cuando comience el silbatazo inicial del Mundial.
Para las familias, esta movilización no es solo una protesta, sino un acto de memoria necesario: “Nuestros hijos no merecen ser olvidados para que otros celebren”, acusan.



