Sarampión en México: síntomas, muertes confirmadas y cómo prevenir el contagio
Fiebre alta, tos persistente, escurrimiento nasal y ojos llorosos pueden parecer síntomas de una gripe común; sin embargo, también son las primeras señales del sarampión, enfermedad que mantiene activa la vigilancia sanitaria en México tras el incremento de casos y defunciones registradas en las últimas semanas.
De acuerdo con el informe diario de la Secretaría de Salud (SSA), hasta el 9 de febrero se habían confirmado 28 muertes relacionadas con el brote de sarampión que afecta al país desde el año pasado. Un día después se notificó el fallecimiento de un menor de 8 años en Durango, lo que elevó la cifra a 29 decesos.
El sarampión es una infección viral altamente contagiosa. Según la Mayo Clinic, los síntomas aparecen entre 10 y 14 días después de la exposición al virus e incluyen fiebre que puede superar los 40 °C, tos, congestión nasal, conjuntivitis y las llamadas manchas de Koplik, pequeñas lesiones blancas dentro de la boca que anteceden al característico sarpullido rojizo que inicia en el rostro y se extiende por el cuerpo.
Entre las señales de alarma que requieren atención médica inmediata están la dificultad respiratoria, dolor en el pecho, fiebre persistente, convulsiones, deshidratación o deterioro del estado general tras una aparente mejoría.
El virus se transmite por vía aérea mediante gotas respiratorias expulsadas al toser o estornudar, y puede permanecer activo en el aire o superficies durante varias horas. La Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte que una persona infectada puede contagiar a entre 12 y 18 individuos susceptibles, lo que convierte al sarampión en una de las enfermedades más transmisibles.
Las complicaciones pueden ser graves, especialmente en menores de cinco años, personas con desnutrición o sistemas inmunológicos debilitados. Entre las principales se encuentran la neumonía, principal causa de muerte asociada, encefalitis, infecciones del oído que pueden derivar en pérdida auditiva y, en casos severos, ceguera.
La vacunación continúa siendo la medida más eficaz de prevención. El esquema recomendado incluye la aplicación de la vacuna triple viral (sarampión, rubéola y parotiditis) en la infancia, con refuerzos posteriores según el calendario nacional, además de la inmunización de adolescentes y adultos con esquemas incompletos.
Autoridades sanitarias han reiterado que el fortalecimiento de la cobertura de vacunación es clave para contener la propagación del virus y evitar nuevos fallecimientos.



