Contraste en el transporte de Puebla: Entre el rigor de la revista vehicular y la espera de los usuarios
La movilidad en la zona metropolitana de Puebla atraviesa un periodo de ajuste crítico tras el inicio de los operativos de la revista vehicular. Mientras la Secretaría de Movilidad y Transporte busca retirar de circulación las unidades que no cumplen con los estándares de seguridad, los usuarios de las periferias, como la junta auxiliar de La Resurrección, denuncian que la frecuencia de paso ha disminuido drásticamente, prolongando sus traslados de 40 a más de 90 minutos.
Este déficit de unidades en las rutas convencionales ha forzado a trabajadores y estudiantes a recurrir a plataformas digitales de transporte. Sin embargo, la alta demanda ha activado de forma permanente la tarifa dinámica en servicios como Uber y DiDi, elevando los costos de traslado hasta en un 80%. Para muchos poblanos, lo que inició como un proceso de regularización administrativa se ha traducido en un impacto directo a su economía y puntualidad.
En contraste, el secretario de Gobernación estatal, Samuel Aguilar Pala, ha desestimado las versiones de un colapso en el sistema. El funcionario aseguró que no existe un desabasto generalizado y calificó como “irreales” las cifras de transportistas inconformes que sugerían la salida de 20 mil unidades. Según la postura oficial, el estado cuenta con un plan estratégico para fortalecer el servicio de manera paulatina en las colonias con mayor afluencia.
La tensión escaló este jueves con la manifestación de unos 150 transportistas ante la dependencia estatal, quienes exigen que sus casos sean revisados de manera individual para evitar el retiro definitivo de sus vehículos. Ante esto, la secretaria Silvia Tanús ha mantenido una política de diálogo abierto, aunque bajo la premisa inamovible de que la modernización y el cumplimiento de las normas no son negociables para mejorar la calidad del servicio.
Al cierre de la jornada, la situación en Puebla refleja una brecha entre la gestión administrativa y la experiencia ciudadana. Mientras el Gobierno del Estado apuesta por un fortalecimiento gradual del transporte y niega una crisis de escasez, los habitantes de las zonas más alejadas del Centro Histórico continúan lidiando con paradas saturadas y un incremento sustancial en sus gastos diarios de movilidad.



