Alteridades | Gesto
En estos días, mientras manejaba por el Periférico, un individuo gruñón se molestó por lo que juzgó era una impericia al volante de mi parte y, después de cerrarme el paso de forma intempestiva, sacó el brazo por la ventanilla y me mostró en la mano un ademán que asemejaba un par de cuernos. Supe de inmediato que no quería decir que mi pareja me engañara con el vecino o de que era fanático de alguna banda de metal… para nada, me estaba diciendo, con lenguaje no verbal, con un gesto, que yo era un güey -para quien no lo sepa, que yo era tonto-.
¿Cómo lo sé? Bueno, porque vivo en este país que tiene códigos reconocibles por nosotros. Quizá un sueco no hubiera entendido el mensaje, aunque claro que hubiera captado el cerrón que dio con el auto. Como sea, los gestos comunican y, con mayor frecuencia de lo que imaginamos, acompañan frases o actitudes discriminatorias.
Recordemos el caso reciente de la abogada e influencer -libertaria- argentina que se encuentra en un problema con la justicia brasileña por escenificar un altercado racista en Ipanema hace unos días. Brasil, a diferencia de Argentina, sí contempla en su legislación como delito el racismo y la xenofobia.
El asunto es que, para burlarse de los empleados de un bar donde tuvo un altercado, hombres que son afrodescendientes, les gesticuló la caricatura de un chimpancé. Como se dice en el artículo “Behavioral Indicators of Discrimination in Social Interactions (Indicadores de comportamiento discriminatorios en interacciones sociales) (2017)”, publicado en la revista Communication de las Oxford Research Encyclpedias, “existen comportamientos paraverbales que pueden indicar discriminación. Por ejemplo, el tono y el ritmo del habla de las personas pueden indicar, intencional o involuntariamente, su desaprobación o aversión hacia una persona estigmatizada. Estos comportamientos son menos estudiados por los científicos sociales, pero proporcionan indicadores sobre las intenciones de una persona hacia una persona estigmatizada”. En este caso, la abogada influencer quiso burlarse de los afrodescendientes comparándolos con monos, tan claro como suena.
Ya nos hemos ocupado en esta columna sobre el racismo y otras formas de discriminación, pero no lo habíamos abordado desde la gestualidad, es decir, desde el lenguaje no verbal. Esto es más común de lo que nos gusta reconocer. Baste recordar el gesto de arrojar plátanos a los jugadores de futbol del equipo contrario que sean afrodescendientes o el exagerar el tono de la voz y los movimientos para burlarnos de alguien de la comunidad LGTBIQ+.
Los gestos existen y cumplen una finalidad clara: ofender y discriminar; negarlo o fingir que se trata de una broma no reduce su impacto en la persona afectada. El asunto de la abogada libertaria se ha viralizado por las diferencias legales que existen entre los dos países, es decir, que en Argentina eso no sea un delito no quiere decir que en otro lado sí lo sea; pero también conlleva implicaciones políticas por la “ideología” que comparte con su presidente, vinculado a la ultraderecha y a su discurso misógino, racista, homofóbico, clasista y violento, aspecto que gana cada vez más adeptos en América, desde Estados Unidos, hasta la Patagonia.
Ojalá reflexiones y dejes de gesticular porque está mal, pero si no, al menos deja de hacerlo por las posibles consecuencias que puede tener. ¿Y tú qué opinas?



