Periférico 5 de Mayo impactará cuatro juntas auxiliares de Puebla y requerirá puentes sobre ríos y barrancas
El Periférico 5 de Mayo, proyecto carretero anunciado por el gobierno estatal, tendrá un impacto directo en la mancha urbana de cuatro juntas auxiliares del municipio de Puebla: San Jerónimo Caleras, San Sebastián de Aparicio, La Resurrección y Santa María Xonacatepec.
El trazo preliminar atraviesa zonas actualmente fragmentadas por ríos, barrancas y áreas agrícolas, lo que implicará la construcción de varios puentes vehiculares para garantizar la continuidad vial.
De acuerdo con la información disponible, la obra se dividirá en dos grandes tramos. El de mayor impacto urbano será el Circuito Norte, con una extensión aproximada de 28.7 kilómetros, que conectará el final del actual Periférico Ecológico, a la altura del Outlet Puebla, con la carretera federal Amozoc–Teziutlán. Este tramo cruza zonas con crecimiento habitacional irregular y comunidades con presencia indígena, lo que incrementa la complejidad social y territorial del proyecto.
En contraste, el Circuito Sur, de 22.5 kilómetros, se extenderá desde la zona del autódromo Miguel E. Abed hasta inmediaciones de El Batán, en un corredor predominantemente carretero y con escaso desarrollo habitacional, por lo que su impacto urbano sería menor.
Habitantes de las zonas por donde pasará el Circuito Norte refieren que la intención de construir esta vía no es nueva. El proyecto fue planteado desde hace alrededor de 20 años, periodo en el que incluso se realizaron pagos por predios y viviendas que serían absorbidos por la obra, sin que ésta se concretara. La falta de información actualizada ha generado incertidumbre entre los pobladores, quienes desconocen cuántas propiedades podrían verse afectadas o si habrá cambios en el uso de suelo.
A pesar de ello, en diversas comunidades existe el reconocimiento de que la nueva vialidad podría detonar desarrollo urbano y actividad económica, además de funcionar como vía alterna a la autopista México–Puebla, una de las más saturadas del país. Este aspecto resulta relevante, ya que el diseño del Periférico 5 de Mayo corre de forma paralela a la autopista, lo que permitiría desahogar tráfico en casos de accidentes, bloqueos o congestionamientos.
En el aspecto técnico, el trazo del Circuito Norte iniciará en la parte posterior del Centro Comercial Outlet Puebla, avanzará por la zona del Parque Industrial FINSA y, a partir del cruce con la Avenida San Lorenzo Almecatla, se convertirá en una vialidad de nueva creación. En puntos como Tulcingo Caleras, la presencia del Río Atoyac hace indispensable la edificación de infraestructura elevada, mientras que en áreas como Barranca Honda y San José El Conde se requerirán trabajos de nivelación debido a la orografía.
El proyecto también contempla el cruce por San Cristóbal Tulcingo, zonas cercanas a la Central de Abasto y áreas con líneas de alta tensión, lo que complica la definición exacta del derecho de vía. En algunos sectores, la mancha urbana ha invadido zonas federales, lo que anticipa ajustes técnicos y legales para la ejecución de la obra.
En La Resurrección y Santa María Xonacatepec, se tiene registro de procesos previos de compra de predios y tierras ejidales, realizados en administraciones estatales anteriores, lo que facilitaría parcialmente el avance del proyecto. En estas zonas, el Periférico permitiría una conectividad más directa entre comunidades y reduciría la presión vehicular en calles locales utilizadas como rutas alternas.
El trazo final del Periférico 5 de Mayo bordeará áreas de cultivo, caminos de terracería y zonas ejidales, pasando cerca de San Miguel Espejo y por el límite territorial con Amozoc, hasta concluir en la intersección con la carretera federal Amozoc–Teziutlán, sin afectar de forma directa la mancha urbana de estos últimos puntos.
Hasta ahora, no se han dado a conocer los alcances técnicos definitivos, el número de predios involucrados ni el calendario de ejecución, por lo que las comunidades impactadas permanecen a la espera de información oficial que permita dimensionar los efectos reales de una obra que busca cerrar el circuito carretero iniciado hace más de cuatro décadas con el Periférico Ecológico.



