Reforma electoral de Sheinbaum dependerá del respaldo del PT y PVEM para alcanzar mayoría calificada, afirma Monreal
La propuesta de reforma electoral impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum enfrenta un escenario legislativo complejo, ya que su viabilidad depende del respaldo de los partidos aliados del bloque gobernante, particularmente el Partido del Trabajo (PT) y el Partido Verde Ecologista de México (PVEM). Sin el apoyo de estas fuerzas políticas, la iniciativa no alcanzaría los votos necesarios para ser aprobada en el Congreso de la Unión, reconoció Ricardo Monreal, coordinador legislativo de MORENA.
Al tratarse de una reforma constitucional, el proyecto requiere mayoría calificada en la Cámara de Diputados y en el Senado, es decir, el voto favorable de al menos dos terceras partes de los legisladores presentes. Esto obliga a que los acuerdos se construyan previamente al interior de la coalición oficialista, antes incluso de que la iniciativa sea presentada de manera formal.
En este contexto, el proceso legislativo se encuentra en una etapa de negociación política. La definición del contenido final de la reforma pasa por la incorporación de las posturas y observaciones de los partidos aliados, con el objetivo de consolidar un bloque sólido que garantice el avance de la propuesta. Sin este consenso interno, la reforma quedaría sin posibilidades reales de prosperar.
De manera paralela, se prevé que la discusión incluya temas estructurales del sistema electoral, como el número de legisladores de representación proporcional y el financiamiento de los organismos electorales, aspectos que históricamente han generado debate entre las distintas fuerzas políticas.
La oposición, integrada principalmente por PRI y PAN, ha adelantado su rechazo a una reforma de este tipo, lo que refuerza la necesidad de que el bloque gobernante llegue unido al proceso legislativo. En este escenario, el diálogo con los partidos aliados se perfila como el primer filtro para determinar tanto el contenido como el calendario de presentación de la iniciativa.
La ruta de la reforma electoral confirma que su aprobación no dependerá únicamente de la mayoría simple del partido en el poder, sino de la capacidad de construir consensos dentro de la coalición que sustenta al gobierno federal.



