Tiraderos clandestinos superan cinco veces a rellenos sanitarios en Puebla; falta transparencia y acción gubernamental
El estado de Puebla enfrenta una crisis de disposición de residuos que supera por mucho su capacidad institucional para gestionarlos: mientras existen 11 rellenos sanitarios operando legalmente, la autoridad ambiental ha identificado al menos 64 tiraderos clandestinos, es decir, más de cinco veces el número de sitios autorizados para depositar basura de manera controlada.
Esta situación fue detallada por la Secretaría de Medio Ambiente, Desarrollo Sustentable y Ordenamiento Territorial (SMADSOT) en respuesta a solicitudes de información pública.
Entre enero de 2024 y julio de 2025, la dependencia estatal localizó 64 espacios no autorizados utilizados para el depósito ilegal de residuos en todo el territorio poblano. Estos tiraderos —que afectan ecosistemas, contaminan cuerpos de agua y representan un riesgo para la salud pública— se ubicaron principalmente en lotes baldíos, barrancas, ríos y zonas naturales, configurando un delito ambiental que ha continuado incrementándose en los últimos años.
La problemática no está confinada a una región específica: los sitios ilegales fueron detectados en 57 de los 217 municipios del estado, con una concentración significativa en áreas con altos niveles de marginación, como la Sierra Norte y la Mixteca. Entre los municipios con presencia de tiraderos clandestinos se encuentran Francisco Z. Mena, Pahuatlán, Pantepec, Tlaxco, Xicotepec, Venustiano Carranza, Tlaola y Tlatlauquitepec, zonas con riqueza natural y recursos hídricos vulnerados por la gestión irregular de desechos.
En Puebla capital, el municipio de mayor densidad poblacional y que cuenta con un relleno sanitario operando —reportado al 60 % de su capacidad por el director del Organismo Operador del Servicio de Limpia (OOSL)— se identificaron siete tiraderos clandestinos, lo que refleja que incluso las zonas urbanas más grandes enfrentan graves brechas en la gestión de residuos.
Los basureros ilegales se asentaron en más de 40 municipios, incluyendo Francisco Z. Mena, Santiago Miahuatlán, Zoquitlán, Teopantlán, Tlacuilotepec, Huehuetlán el Chico, Ixcamilpa de Guerrero, Chinantla, Axutla, Chiconcuautla, Chila, Tlaola, Petlalcingo, Ahuacatlán, Piaxtla, Coatepec y San Miguel Ixitlán. Otros municipios con presencia de tiraderos incluyen San Felipe Tepatlán, San Pablo Anicano, Tepango de Rodríguez, San Pedro Yeloixtlahuaca, Olintla, Xayacatlán de Bravo, Xochiapulco, Atexcal, Acateno, Chigmecatitlán, Huehuetlán el Grande, Tetela de Ocampo, Santa Catarina Tlaltempan, Rafael Lara Grajales, Santa Inés Ahuatempan, Xochitlán Todos Santos, Zacapala, Chapulco, Acteopan, Coxcatlán y Tepemaxalco.
Aunque en teoría existen 11 rellenos sanitarios regulados en Ajalpan, Atlixco, Chalchicomula de Sesma, Izúcar de Matamoros, Puebla capital, San Martín Texmelucan, Teziutlán, Tulcingo del Valle, Nicolás Bravo, Acatlán y San José Chiapa, la SMADSOT carece de información precisa sobre el nivel de ocupación o la capacidad de recepción de residuos en nueve de ellos debido a la falta de reportes por parte de los ayuntamientos responsables. Esta carencia de datos fue documentada en la solicitud de información 212101825000033.
Solo dos sitios cuentan con cifras actualizadas: el Relleno Sanitario Intermunicipal de Atlixco, con una ocupación del 54 % de una capacidad de 900 mil toneladas, y el de Chiltepeque en Puebla capital, que hasta febrero de 2025 reportó una ocupación de 13 045 000 toneladas.
La ingeniera ambiental Patricia Lozano Arrieta, de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), advierte que la acumulación y manejo deficiente de residuos sólidos favorece la generación de gases de efecto invernadero como metano (CH₄) y dióxido de carbono (CO₂) por descomposición anaeróbica, lo que agrava el cambio climático. Además, la mala disposición de basura produce lixiviados, líquidos tóxicos que pueden infiltrarse en mantos freáticos o cuerpos de agua, contaminándolos y afectando a ecosistemas y comunidades humanas.
La presencia de residuos en espacios abiertos también facilita la proliferación de fauna nociva (insectos y roedores), lo que aumenta el riesgo de enfermedades infecciosas como salmonelosis, cólera, dengue y otras enfermedades que representan un peligro para la salud pública.
La SMADSOT informó que ha implementado acciones preventivas, como capacitaciones en coordinación con ayuntamientos, empresas e instituciones educativas sobre la gestión integral de residuos sólidos urbanos, además de visitas de inspección y vigilancia para verificar cumplimiento normativo y aplicar sanciones.
Sin embargo, la magnitud de los tiraderos clandestinos y la falta de información sobre los rellenos sanitarios evidencian que las estrategias actuales no han sido suficientes para contener el problema.




