Oposición y oficialismo en México se dividen tras la detención de Nicolás Maduro
La detención de Nicolás Maduro generó una fractura clara en las posturas de los partidos políticos en México, evidenciando visiones opuestas sobre la intervención internacional, la democracia en América Latina y el principio de soberanía de los Estados.
Desde la oposición, los posicionamientos fueron divergentes. El PRI expresó respaldo abierto a la salida de Maduro del poder, interpretando el hecho como un punto de inflexión regional frente a gobiernos autoritarios y criminales. Para este partido, la caída del régimen venezolano representa una advertencia para América Latina sobre la fragilidad de los sistemas que concentran el poder y erosionan las instituciones democráticas.
En contraste, Movimiento Ciudadano adoptó una postura crítica frente al uso de la fuerza. Si bien reconoció la necesidad de superar regímenes autoritarios en la región, cuestionó que una acción armada pueda ser un mecanismo legítimo para promover la democracia, subrayando la importancia de la autodeterminación de los pueblos y el rechazo a la guerra como herramienta de cambio político.

Por su parte, el Partido Acción Nacional (PAN) condenó el régimen venezolano y sus consecuencias humanitarias y democráticas, enfocando su postura en la necesidad de una transición pacífica, la restitución de libertades políticas y la liberación de personas privadas de la libertad por motivos políticos. Su posicionamiento se centró en la reconstrucción institucional y el restablecimiento del Estado de derecho, sin pronunciarse de manera directa sobre la intervención militar extranjera.

En el bloque oficialista, Morena se alineó con la postura del Gobierno de México, respaldando el comunicado de la Secretaría de Relaciones Exteriores. El partido reiteró su rechazo a cualquier acción militar unilateral y reafirmó que la política exterior mexicana se rige por principios constitucionales como la no intervención, la autodeterminación de los pueblos y la solución pacífica de las controversias. Desde esta visión, el uso de la fuerza representa un riesgo para la estabilidad regional y para el sistema internacional.

En términos generales, el escenario político mexicano quedó dividido en cuatro ejes:
- El PRI, que avala el derrocamiento del régimen venezolano.
- Movimiento Ciudadano, que cuestiona la vía armada como mecanismo de cambio.
- El PAN, que condena al régimen pero apuesta por una salida democrática y pacífica.
- Morena, que rechaza la intervención militar y defiende la soberanía y el derecho internacional.
La postura del gobierno mexicano y de Morena se inscribe en la tradición diplomática conocida como la Doctrina Estrada, formulada en 1930, que establece el principio de no intervención y el respeto a la autodeterminación de los pueblos como ejes de la política exterior de México. Este enfoque ha guiado históricamente la posición del país frente a crisis políticas en América Latina y otros conflictos internacionales.




