Igualdad de género y discriminación laboral | El Rincón Bibliófilo



Rosa Magaly Valenzuela Solís, quien no pudo ejercer como química farmacobióloga debido a la dificultad que implicaban los horarios establecidos para esa profesión, encontró una oportunidad en la soldadura después de capacitarse en un curso impartido por el Instituto Municipal de la Mujer (IMM) de Gómez Palacio. Con nerviosismo inicial, ingresó a un ámbito laboral dominado por hombres, y gracias al apoyo de sus compañeros y supervisores, logró destacarse en su área (Mendoza, 2023).

Casos como el que acabamos de describir parecería una rareza en algunos contextos, pero, en términos generales, representa algo así como una atipicidad normalizada en muchas de las sociedades de nuestros tiempos.

Si hubiera quien tuviera todavía alguna duda, a sabiendas de lo mucho que impresionan los números, considere los siguientes datos:

  • -En un estudio del año 2024 del Banco Mundial, se revela que en 123 países las mujeres enfrentan restricciones legales que limitan su igualdad laboral. En particular: en 69 países, se les prohíbe trabajar en sectores industriales que sí están disponibles para sus pares hombres; en 53 países, no tienen permitido desempeñarse en ocupaciones consideradas “riesgosas”; y en 21 países, las mujeres están legalmente impedidas de trabajar en turnos nocturnos, restricciones que subrayan la persistencia de desigualdades estructurales promovidas desde las políticas gubernamentales (citado por Vélez, Cortés y Rodríguez, 2023).
  • -En el caso de México, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) reportó en 2021 que 17,9 % de los hogares están encabezados por mujeres que son madres solteras y responsables de la manutención de sus hijos, mientras que la mayor parte del trabajo doméstico y de cuidado no remunerado, cuya aportación tiene un valor equivalente al 22,8 % del Producto Interno Bruto (PIB) nacional, es realizado por mujeres, y aunque la tasa de participación económica femenina creció considerablemente entre 2010 y 2020, pasando del 33,5 % al 49,1 %, aún existen barreras importantes; incluso entre las mujeres con educación superior, 3 de cada 10 permanecen fuera del mercado laboral, lo que refleja un panorama desigual en términos de oportunidades económicas y profesionales (citado por Vélez, Cortés y Rodríguez, 2023).

En conjunto, los datos globales y nacionales evidencian una continuidad en las dificultades que enfrentan las mujeres tanto por restricciones legales como por barreras culturales y estructurales. Mientras que a nivel global las normativas limitan el acceso de las mujeres a ciertos tipos de trabajo, en México persiste una carga desproporcionada de trabajo no remunerado, así como desafíos que dificultan su plena integración al mercado laboral, todo lo cual, refuerza la necesidad de implementar medidas integrales, desde cambios legislativos hasta políticas de revalorización del trabajo doméstico y de cuidado, para reducir las brechas de género existentes.

Dado que el problema de fondo implica tener cierta claridad sobre algunos conceptos cuya conexión, con cierta frecuencia, cubre con un velo de confusión la relación igualdad de género versus discriminación laboral, la propuesta del presente artículo es develar conceptualmente tales aspectos con la intención de evitar los claroscuros que obstruyan, justamente, avanzar en la comprensión del tema.

Comenzaremos con la distinción entre sexo y género. El sexo, definido por características anatómicas y fisiológicas inherentes y determinadas genéticamente, se presenta como una dimensión inmutable de la identidad humana (Blanco, 1991), mientras que el género, se configura como una construcción cultural, dependiente de prácticas, creencias y representaciones sociales que varían según el contexto histórico y social (Lamas, 2000); de manera que el género, con su carácter dinámico y modificable, refleja las formas en que las sociedades simbolizan la diferencia sexual.

De lo anterior derivan conceptos como: hombre y mujer, así como masculino y femenino. La dualidad hombre – mujer, aunque fundamentada en diferencias biológicas heredables, trasciende esta base para manifestarse como una realidad plural y diversa en comportamientos y roles, determinada por su historicidad (Fernández, 2004); por otra parte, las categorías de masculino y femenino no poseen una esencia biológica, sino que surgen como metáforas sociales que simbolizan lo propio de cada sexo según la cultura y el aprendizaje colectivo (Lamas, 2000); siendo así que la dicotomía esencialista entre hombre y mujer, se desbarata ante las variadas formas en que las personas experimentan y expresan su género en distintos contextos y tiempos (Beynon, 2002, citado por Romero, 2021).

Desde el marco de la igualdad de género, ¿cuál sería la meta entonces? Buscar un equilibrio sustantivo que garantice derechos, responsabilidades y acceso a oportunidades sin depender del sexo biológico. La igualdad de género, protegida por instrumentos nacionales e internacionales, se presenta como un medio para alcanzar objetivos amplios de desarrollo, con la intención de asegurar un trato equitativo y el disfrute de los mismos derechos y oportunidades, eliminando la discriminación y promoviendo el bienestar integral (OIT, 2014).

En el ámbito laboral, los estereotipos de género y la segmentación del trabajo perpetúan inequidades y limitaciones para el acceso igualitario. A través del sistema sexo/género, las sociedades asignan roles y funciones diferenciadas, reproduciendo dinámicas de poder que desfavorecen a las mujeres y a las minorías sexuales. Esta segmentación puede manifestarse de manera horizontal, restringiendo a las mujeres a ciertos sectores laborales, o vertical, relegándolas a niveles inferiores dentro de una misma organización (INEGI, 2019; INMUJERES, 2007).

Destaca la interseccionalidad por la combinación de características diversas que hacen objeto a las personas de varias formas de discriminación a la vez, lo que amplifica en tales casos la desigualdad. En el ámbito laboral, estas prácticas discriminatorias pueden ser directas, basadas en normas explícitas, o indirectas, derivadas de requisitos aparentemente neutrales, pero adversos para ciertos grupos, por lo que es importante subrayar la necesidad de erradicar estas limitaciones y fomentar entornos laborales más inclusivos, donde el talento y las competencias prevalezcan sobre cualquier otra condición.

La posibilidad de otorgar un tratamiento diferenciado sin incurrir en actos de discriminación se sustenta en principios legales y éticos que buscan equilibrar oportunidades y proteger a grupos vulnerables. Las acciones afirmativas, por ejemplo, representan mecanismos para reducir brechas sociales al favorecer a personas o colectivos específicos, no basándose en competencias, sino en la necesidad de superar desigualdades históricas. De igual forma, la Ley Federal del Trabajo (LFT) en México reconoce que ciertas distinciones son necesarias para el adecuado desempeño laboral, como aquellas que exigen calificaciones específicas según las características inherentes a una ocupación (Art. 3). Además, la LFT también avala medidas protectoras, como la prohibición de involucrar a mujeres embarazadas o lactantes en actividades riesgosas, reafirmando que dichas diferencias son herramientas de salvaguardia y no actos discriminatorios (Art. 166).

La igualdad de género, al mismo tiempo que representa un derecho humano esencial, también es una vía estratégica para promover el crecimiento económico y social. Garantizar que las mujeres accedan a empleos decentes y a ingresos propios no solo contribuye a su autonomía personal, permitiéndoles romper ciclos de violencia, sino también potencia beneficios para la sociedad en su conjunto, sin embargo, el acceso y permanencia de las mujeres en el trabajo requiere enfrentar las desigualdades existentes, especialmente las que se relacionan con las dobles cargas que conllevan el trabajo remunerado y el reproductivo. Datos del INEGI (2021) revelan la desproporción en las horas dedicadas al cuidado doméstico por mujeres y hombres, ilustrando cómo estas dinámicas afectan la calidad de vida y limitan el desarrollo profesional de las mujeres (citado por Vélez, Cortés y Rodríguez, 2023).

Ciertamente, la participación laboral de las mujeres ha crecido en las últimas décadas, no obstante, quedan pendientes desafíos importantes por superar. La maternidad, en particular, reduce sustancialmente las probabilidades de que las mujeres participen en el mercado laboral, demostrando la necesidad de políticas de cuidado accesibles y equitativas (Vélez, Cortés y Rodríguez, 2023). A pesar del avance en México, como lo refleja el incremento de la tasa de participación laboral femenina en los últimos 20 años, el país aún enfrenta retos considerables en términos de equidad de género, ocupando posiciones rezagadas en comparativas internacionales. Por lo tanto, para superar estas desigualdades y promover un círculo virtuoso, resulta indispensable implementar políticas transformadoras que integren y reconozcan las contribuciones de las mujeres y eliminen las barreras estructurales que perpetúan la desigualdad.

Referencias

Blanco Colmenares, F. J. (1991). Sexología, definición y conceptos, teoría de la variante fisiológica del sexo y su función. Editores Individuales 3. https://www.studocu.com/latam/document/universidad-bicentenaria-de-aragua/psicologia/libro-sexologia-definicion-bianco-esp/7193260

Fernández-Llebrez González, F. (2004). ¿“Hombres de verdad”? Estereotipo masculino, relaciones entre géneros y ciudadanía. Foro Interno: Anuario de Teoría Política, (4), 15-43. https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=1334291&orden=1&info=link

INEGI (2019). Mujeres y hombres en México 2019. http://cedoc.inmujeres.gob.mx/documentos_download/MHM_2019.pdf

INMUJERES (2007). Ley General para la Igualdad entre Mujeres y Hombres. http://cedoc.inmujeres.gob.mx/documentos_download/lgimh.pdf

Lamas, M. (2000). Diferencias de sexo, género y diferencia sexual. Cuicuilco, 7(18), 0.

Mendoza, S. (8 de marzo, 2023). Ellas, soldando una vida digna para mujeres. El sol de la Laguna. https://www.pressreader.com/mexico/el-sol-de-la-laguna/20230308/281552295075023

Romero Ramírez, M. C. (2021). Expresiones de la masculinidad hegemónica mexicana desde los memes de internet. Observatorio de Medios de Comunicación en materia de Perspectiva de Género y Derechos Humanos en Michoacán. https://michoacan.gob.mx/observamich/expresiones-de-la-masculinidad-hegemonica-mexicana-desde-los-memes-de-internet/

Vélez Juárez, R., Cortés Cid, M. M. & Rodríguez Alarcón, J. M. (2023). Guía de capacitación para incorporar la perspectiva de género en el Servicio Nacional de Empleo de México. Organización Internacional del Trabajo. https://www.ilo.org/es/publications/guia-de-capacitacion-para-incorporar-la-perspectiva-de-genero-en-el

Editor: Fabián Sánchez

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