El partido de la ilusión



Atrapado en un proyecto inconcluso social-demócrata, Jesús Zambrano, y su facción de nueva izquierda, que vivió al amparo del extinto PRD, impulsa la creación de un partido llamado Ciudadanos Unidos. La ironía es el uso de un membrete manoseado. Desde hace más de dos décadas, los ciudadanos quedaron excluidos de los partidos. Es una realidad.

La falsa ilusión de Zambrano, de crear un partido incluyente, está en la epidermis de su proyecto político personal. Detrás del último dirigente perredista se encuentran sus operadores políticos más voraces. No hay ciudadanos. Pablo César Lezama, incondicional de la exalcaldesa fallida de Tlalpan, Alfa González, cuya administración es auditada por corrupción es parte del entramado de organizadores del proyecto político.

“Ciudadanos Unidos” es la máscara de una agrupación política tradicional. En la narrativa de su propietario Jesús Zambrano, está la exaltación de un modelo socialdemócrata. Sin embargo, sus raíces políticas provienen de una corriente política sustentada en el pragmatismo no en la construcción de un proyecto sólido.

Zambrano abraza los proyectos de izquierda radical, el nacionalismo revolucionario y la izquierda clientelar. No hay más en su agenda. Hace un cuarto de siglo, el PRD, principalmente, perdió la oportunidad de transitar por la socialdemocracia. Las ambiciones por el control de la dirigencia y el reparto de cuotas partidistas siempre estuvieron por encima del fortalecimiento ideológico. Ejemplo de ello fue cuando Gilberto Rincón Gallardo, salió del PRD y le dio vida al partido Democracia Social en el año 2000. Los perredistas no se atrevieron a dar un salto alternativo y sumarse a un proyecto con características socialdemócratas. En su lugar se quedaron con un partido que ofrecía gubernaturas, diputaciones, senadurías de manera pragmática y de negociaciones. Por ello, el viraje que pretende dar Zambrano es una estrategia cosmética.

Incluso, se le olvida que su corriente Nueva Izquierda no fue la expresión de la socialdemocracia al interior del extinto partido, fue producto de impulsar un grupo al interior del PRD en 1996 con el objetivo de apoyar, en su momento, a Andrés Manuel López Obrador para dirigir al partido del sol azteca. Después rompieron su alianza pragmática.

El ilusionismo de Zambrano es abrumador, incluso su chofer Juan Carlos Servín Morales, es otro de los participantes en dicho proyecto, al igual que Ángel Ávila, Isaías Villa y Carlos Estrada. Estos últimos operadores de Zambrano tuvieron cargos y fueron de la clase política privilegiada de la izquierda. Hoy quien vivir de la misma manera.

Respecto a la ideología que tendrá Ciudadanos Unidos, el exdirigente perredista afirma que será principalmente progresista y socialdemócrata. Cuando pudo impulsar un proyecto así no quiso, ahora, a contracorriente es más complicado.

En los pasados comicios, la ciudadanía fue excluida por los partidos conformados en la alianza opositora al régimen. Fue una simulación discursiva ofrecer espacios de pluralidad. Los dirigentes, entre ellos Zambrano, se apoderaron de la estructura partidista, en las listas de candidatos, los ciudadanos fueron excluidos y se les utilizó para manifestaciones. Ahora una organización con el membrete ciudadano es una falacia. Y si proviene de la idea de Zambrano es una trampa.

Por Israel Mendoza Pérez

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