Cuestión de enfoques | Tremores



Tremores

Tremores. Como las comparaciones son necesarias, compartimos dos enfoques totalmente diferentes en materia de obra e infraestructura pública. El martes pasado, Andrés Manuel López Obrador, Claudia Sheinbaum Pardo, Martí Batres y Clara Brugada, entre otros funcionarios, inauguraron la Línea 3 del Cablebús, un tipo de teleférico que lleva desde el Bosque de Chapultepec hasta Santa Fe. Una mega obra de movilidad necesaria para una ciudad como la capital del país. El comparativo. En el morenovallismo, con bombo y platillo, maquillando la realidad, inauguró el entonces Gobierno del Estado un teleférico. Sí, ya sabemos, no es un transporte público, sino una atracción turística. Peeeero, esa es la odiosa diferencia: la altura de miras. Mientras en la CDMX hacen una obra que busca reducir el caos de movilidad, aquí se buscó el relumbrón, la presunción, el famoso “pan y circo” con tal de embolsarse unos milloncitos (al final, no sirvieron para nada). Mientras el chilango mide 21 kilómetros, el poblano es de tan sólo 48 metros. Pffff. El primero costó unos 2 mil millones, el aldeano 359 millones hace 8 años. Así las cosas.

¿O no?

Exhibe su talante

El berrinche real dejó una estela de reacciones y, podríamos afirmarlo: revivió el pleito ibérico de republicanos contra monárquicos. Sí, conocemos el resultado de esto. No obstante, también surgió otra manifestación ideológica. El Partido Socialista Obrero Español confirmó que no le queda nada de socialista, ya que se convirtió en una pieza más del ajedrez de la derecha, enquistada en supuestos ideales de izquierda. Ahora quienes abanderan ese lado del espectro ideológico son los de Podemos. El Gobierno emanado del PSOE, al sumarse al mimiquis de la realeza, exhibió su verdadero talante: son “progres perfumados”. Virales fueron las posturas de diputados, quienes en actos de dignidad y congruencia, apoyaron la decisión de Claudia Sheinbaum, de invitar a su toma de protesta a Pedro Sánchez pero no a Su Majestad. Además, al personaje que despacha en la Zarzuela nadie lo eligió, viene de una “casta divina” llena de escándalos, como lavado de dinero y evasión de impuestos. Y si Felipe VI de Borbón quiere venir a darnos lecciones, que empiece por limpiar su casa.

¿O no?

Fiel retrato

Con razón la oposición a la Cuarta Transformación está como está. Tener a un dirigente como Marko Cortés ha de dar penita ajena. Y más cuando, en medio de la discusión de la reforma de la Guardia Nacional, literal, pidió que se legislara para que Estados Unidos nos invada. Sí, tal cual. Desde lo alto de la tribuna del Senado, el panista demandó tipificar como narcorterroristas a los cárteles de la droga, sí, esos que supuestamente combatió su padrino Felipe Calderón y con los que se alió Genaro García Luna. Hasta ahí, digamos que “normal”. Pero la justificación es de miedo: esta figura jurídica sería para allanar el camino a una intervención militar de Estados Unidos, tal como lo ha planteado el candidato republicano, Donald Trump. ¿Es neta Marko? Sabíamos que la derechiza se iba a radicalizar, pero ¿vender a tu país? ¿Permitir que nos invadan? Algo es seguro: no te vas a volver güero de ojos azules, ni vas a ser un potentado “míster”.

¿O no?

“No hagan caso, son Tremores, son Tremores”

Editor: Fabián Sánchez

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