Visos de desesperación | Tremores

Decía mi abuelita que “cuando te toca, aunque te quites; cuando no te toca, aunque te pongas”. Y eso podría aplicarse a lo que está llevando a cabo la perredista Roxana Luna, lo que muestra un dejo de desesperación. ¿Porqué? Simple. Clausurar, cerrar, bloquear el Instituto Electoral del Estado con el argumento que son corruptos, es solamente una forma de presión, como la dichosa marcha que organizó con 100 de sus allegados. Lo que sí, está agotando todas las formas, habidas y por haber, de seguir insistiendo, como acudir al Senado junto a Xóchitl Gálvez, sí, esa misma que no sabía contra quién había competido Roxana Luna. ¿Qué pretende la perredista? Que le “regresen” el triunfo en San Pedro Cholula. No son las formas. Y así quería gobernar el municipio, con presiones. De la que se salvaron los cholultecas.
¿O no?

Libra multa por clasismo
Quien ya puede respirar tranquilo, es Eduardo Rivera, el candidato perdedor de la elección del 2 de junio, ya que el Tribunal Electoral federal no le impuso multa alguna por decirle “morenacos” a los seguidores de la 4T y apoyadores de AMLO, Sheinbaum y Armenta. Ya se ahorró una lanita, con la que podrá seguir haciendo campaña para dirigir al PAN, ya sea en la aldea o a nivel nacional. Lo que sí es criticable de los magistrados electorales es el antecedente que dejan con la absolución. Los opositores al oficialismo ya tendrán manga ancha para espetar sus traumas con comentarios racistas, clasistas y xenófobos contra quienes piensan diferente.
¿O no?

La lucha por Venezuela
Aunque parezca lo contrario, Venezuela se encuentra en medio de una guerra geopolítica-económica-militar-ideológica. Así, con guiones. No más hay que ver los bandos: por un lado, la izquierda (con Rusia, China, Irán y los BRICS). Y por otro, la derecha (el neoliberalismo, el capital, la industria militar, con Estados Unidos y la Unión Europea a la cabeza). Tal cual. Esos son los bandos externos, los internos: Nicolás Maduro y María Corina Machado. ¿Qué pelean? La implementación de su modelo, pero, sobre todo, las muuuuuuchas reservas de petróleo que hay abajo del país. Un dato: Venezuela tiene más crudo que Arabia Saudita. De ese tamaño es el botín que buscan quedarse. No tiene nada que ver con gobernar, por el bien de los ciudadanos, no, es un tema de dinero, muuuucho dinero. Del negocio. Maduro y Hugo Chávez, antes, sacaron a los capitales extranjeros y, ante las sanciones, se dedicaron a crear su propia industria. Mientras que la derecha capitalista busca que el neoliberalismo retorne con todo lo que implica. Dejemos el romanticismo de la democracia. Estamos ante un conflicto por el petróleo, el dinero y la supremacía de las potencias.
¿O no?

“No hagan caso, son Tremores, son Tremores”